La Inteligencia Artificial en los Gobiernos: Reciente informe de la OCDE – Dr. Alfredo Collosa

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Recientemente la OCDE dió a conocer un muy interesante documento vinculado a la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) en los Gobiernos[1] el cual explora 200 casos de uso concretos sobre cómo los gobiernos están utilizando la IA en 11 funciones gubernamentales centrales, desde la prestación de servicios públicos y la administración de justicia hasta la lucha contra la corrupción, la gestión de las finanzas públicas y la reforma de la función pública.

El informe destaca las oportunidades y riesgos únicos que conlleva la IA en las administraciones públicas, indaga en los desafíos que enfrentan los gobiernos al adoptar estas tecnologías y ofrece información sobre los habilitadores, salvaguardas y estrategias de participación necesarios para garantizar que la IA se utilice de manera confiable y efectiva.

  1. VENTAJAS DE LA IA EN LOS GOBIERNOS

El uso de la IA por parte de la administración pública puede facilitar procesos internos y servicios públicos automatizados y adaptados, fomentar una mejor toma de decisiones y pronósticos, mejorar la detección del fraude y la calidad del empleo y el aprendizaje de los servidores públicos, todo ello con efectos tangibles.

Por ejemplo, el Instituto Alan Turing estima que la IA podría automatizar el 84% de las transacciones repetitivas del servicio público en el Reino Unido, ahorrando el equivalente a 1 200 años-persona de trabajo al año.

A pesar de su potencial, el uso de la IA por parte de los gobiernos sigue rezagado respecto al del sector privado.

  1. CÓMO PUEDE SERVIR LA IA A LA CIUDADANÍA

El estudio de la OCDE sobre uso de la IA en 11 funciones centrales de la administración pública indica que la IA se utiliza con mayor frecuencia en la prestación de servicios públicos, justicia y participación cívica, mientras que su presencia es relativamente menor en áreas como la evaluación de políticas, la administración tributaria y la reforma de la función pública.

A medio camino se encuentran la contratación pública, la gestión financiera, la lucha contra la corrupción y la promoción de la integridad pública, y el diseño e implementación de la regulación.

Una posible explicación de esta distribución es que algunas funciones abarcan una variedad más amplia de usos (servicios públicos), mientras que otras son más limitadas (reforma de la función pública, administración tributaria).

Además, algunas se enfrentan a más limitaciones normativas (por ejemplo, la administración tributaria, dada la normativa sobre el uso de datos fiscales), mientras que otras enfrentan menos desafíos de implementación y pueden madurar más rápido (participación cívica).

En algunas funciones, como la administración de justicia, las demandas públicas y los crecientes retrasos en las transacciones podrían precipitar la adopción de la IA como una oportunidad para abordar desafíos urgentes.

El uso de la IA es más frecuente en las operaciones internas y la prestación de servicios públicos, pero menos prominente en la supervisión gubernamental.

En cuanto a las ventajas, la mayor parte de los casos se destinan a promover procesos y servicios automatizados, racionalizados y adaptados, seguidos de una mejor toma de decisiones y pronósticos, y de una mayor rendición de cuentas y detección de anomalías.

Algunos casos tratan de desbloquear nuevas oportunidades para partes interesadas externas (por ejemplo, la ciudadanía o empresas) mediante el acceso a sistemas de IA proporcionados por el gobierno, pero es posible que se requieran más esfuerzos

  1. RIESGOS DEL USO DE LA IA EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

La adopción de la IA sin riesgos no existe. Liberar los beneficios de la IA requiere mitigar sus riesgos.

Los algoritmos sesgados pueden dar lugar a resultados negativos; el uso indebido de la IA puede infringir o impedir el libre ejercicio de los derechos humanos; la insuficiente transparencia, explicabilidad y comprensión pública de la IA puede erosionar la responsabilidad y causar resistencia pública; y la dependencia excesiva de la IA puede ampliar las brechas digitales y permitir que se propaguen errores sistémicos, debilitando la confianza de la ciudadanía en el gobierno.

Estos riesgos pueden verse amplificados en países que carecen de los mecanismos necesarios para garantizar el ejercicio, la protección y la promoción de los derechos humanos, o pueden resultar en un uso indebido de la IA por parte de funcionarios públicos a título individual.

También podría ocurrir un desplazamiento de la fuerza laboral de la función pública si los gobiernos buscan reemplazar en lugar de aumentar las capacidades de los funcionarios públicos.

El hecho de que los gobiernos no aprovechen la IA también representa un riesgo, que se traduce en oportunidades perdidas para obtener beneficios y en un aumento de la brecha entre las capacidades del sector público y el privado.

Para responder eficazmente a las crecientes expectativas ciudadanas y fortalecer la confianza pública, será necesario que los gobiernos implementen soluciones basadas en IA Ignorar la transformación de la IA, o esperar a que se resuelvan todas las incógnitas, relega al gobierno a ser un tomador de la tecnología en lugar de un creador de opciones, incurriendo en costos y desventajas significativas.

Si los gobiernos no refuerzan pronto las capacidades internas de IA, podrían tener dificultades para ponerse al día

  1. DESAFÍOS EN LA IMPLEMENTACIÓN DE LA IA

Los desafíos que plantea ampliar con éxito las aplicaciones de IA hacen que las iniciativas gubernamentales de IA sigan a menudo en fases piloto.

Las brechas de habilidades y dificultades para obtener y compartir datos de calidad se encuentran a lo largo de todas las funciones gubernamentales.

Más aún, aunque las estrategias de IA en el gobierno son comunes, la falta de directrices concretas dificulta su puesta en práctica.

Estos factores agravan la aversión al riesgo, dificultando la capacidad de los gobiernos para innovar con IA.

Además, la insuficiencia de mecanismos de supervisión y evaluación limita su capacidad para medir los avances, detectar riesgos y demostrar el rendimiento de la inversión.

Los costos financieros también son un desafío común.

  1. GARANTIZAR UN USO CONFIABLE DE LA IA

Para cosechar los beneficios de la IA y, al mismo tiempo, mitigar sus riesgos y superar los desafíos de implementación, las instituciones públicas deben poner en marcha:

Habilitadores para promover una adopción confiable, como la gobernanza, los datos, la infraestructura digital, las competencias digitales, las inversiones financieras, la agilidad de los procesos de contratación y la capacidad para asociarse con agentes no gubernamentales.

Salvaguardas para orientar el uso de la IA, incluidas normas y políticas, directrices y marcos, mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que abarquen el ciclo de vida del sistema de IA, y órganos de supervisión y asesoramiento para orientar y evaluar su implementación.

Participación para impulsar políticas y casos de uso receptivos y centrados en el usuario, que contemplen mecanismos para interactuar con las principales partes interesadas, incluido el público, la sociedad civil y las empresas

  1. INVERTIR EN Y ADOPTAR UNA IA CONFIABLE

En la medida de lo posible, la OCDE incentiva a los gobiernos a dar prioridad a las aplicaciones de IA de alto beneficio y bajo riesgo, sobre todo al construir un nivel inicial de madurez.

Sin embargo, la mayoría carece de los procesos para la medición holística de resultados potenciales o logrados, como la eficiencia del gasto, la calidad del servicio o los daños potenciales, que les permitan hacer estas determinaciones.

Abordar esto, debería ser una prioridad, garantizando que las implementaciones de la IA sean transparentes, justas y seguras.

Muchos esfuerzos gubernamentales en materia de IA están en sus inicios, pero algunos están generando valiosas lecciones.

La OCDE está comprometida con la recopilación y el análisis de evidencia para ampliar la base de conocimiento empírico sobre las políticas y experiencias que funcionan, centrándose en cómo los gobiernos pueden aprovechar una IA confiable para generar valor público.

Dr. Alfredo Collosa

[1]OECD (2025), Gobernar con la inteligencia artificial: Panorama actual y hoja de ruta en las funciones centrales de gobierno, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/dc00e56a-es.