Tipologías de lavado de activos y financiación del terrorismo – Dr. Alfredo Collosa

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El Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (GAFILAT) elaboró su Informe de tipologías regionales 2025 como producto del Ejercicio Bienal de Tipologías Regionales GAFILAT realizado en agosto 2025[1].

Por tipologías se entiende a la clasificación y descripción de las técnicas utilizadas por las organizaciones criminales para dar apariencia de legalidad a los fondos de procedencia lícita o ilícita y transferirlos de un lugar a otro o entre personas para financiar sus actividades criminales.

El objetivo del estudio es identificar nuevas modalidades de lavado de activos y de financiamiento del terrorismo (LA/FT), los montos involucrados, los cambios o variaciones que se adviertan con relación a informes de tipologías previos, la consistencia entre tipologías analizadas y las amenazas presentes y emergentes identificadas en la región en la última actualización de amenazas regionales y el impacto de estos delitos en los países miembros del GAFILAT.

Presenta la compilación de 53 casos que ilustran las tipologías, productos y sectores utilizados para lavar activos en la región durante el período mencionado anteriormente.

  1. TIPOLOGÍAS. TENDENCIAS

De acuerdo con la información proporcionada por los países, se observó que durante el período 2023–2024 las organizaciones criminales continuaron empleando diversas tipologías de LA, entre las que destacan la creación y utilización de personas y estructuras jurídicas, el uso de testaferros y cuentas mulas, el fraccionamiento de dinero o pitufeo, el lavado de activos mediante operaciones de comercio exterior (TBML por sus siglas en inglés)2, el uso indebido de activos virtuales, y la intervención de gatekeepers.

Del análisis de los sectores vulnerados en las tipologías identificadas se concluye que el sector bancario continúa siendo el más explotado por las organizaciones criminales, seguido por los servicios notariales, el sector automotriz respecto de la compra y venta de vehículos nuevos y usados y el sector inmobiliario.

En cuanto a los productos y servicios financieros empleados en los casos examinados, se observó un predominio del uso de cuentas bancarias, efectivo, transferencias internacionales de dinero y operaciones de compra y venta de bienes inmuebles.

Estos resultados mantienen coherencia con las tendencias señaladas en el informe regional anterior de 2023.

  1. Uso de personas jurídicas y estructuras societarias

Los casos analizados muestran que el uso indebido de personas y estructuras jurídicas continúa siendo una de las modalidades más recurrentes empleadas por las organizaciones criminales para ocultar, administrar o legitimar fondos ilícitos.

Esta tipología fue identificada en 36 de los 53 casos reportados por los países de la región, en los cuales las personas jurídicas actuaron como vehículos para justificar operaciones financieras, mezclar recursos de distinto origen o reinvertir fondos provenientes de actividades ilícitas.

Funciona en base a algunas de las siguientes actividades:

– Creación de empresas sin actividad real (“shell companies”) o con actividad mínima (“front companies”).

– Uso de directores nominales, socios extranjeros, o cadenas societarias en múltiples jurisdicciones.

– Apertura de cuentas bancarias a nombre de la empresa para mover fondos ilícitos como si fueran ingresos comerciales.

Como señales de alerta destacan las siguientes:

– Empresas recién creadas con movimientos financieros desproporcionados.

– Actividad económica declarada que no coincide con los flujos.

– Cambios frecuentes de accionistas o directores sin justificación comercial.

  1. Uso de terceros: testaferros, “prestanombres” y cuentas mulas

 

El análisis de los casos demuestra que el uso de terceros, tanto a través de testaferros como de cuentas mulas, constituye una de las modalidades más recurrentes de ocultamiento del beneficiario final en los esquemas de LA de la región.

En la mayoría de los casos, se observó el uso combinado de personas naturales y jurídicas interpuestas para introducir, mover o justificar fondos ilícitos sin exposición directa de los verdaderos titulares.

Esta tipología cumple un rol transversal dentro del proceso de LA, con predominio en las etapas de colocación y estratificación, aunque en algunos casos también facilita la integración de los fondos en el sistema económico formal.

A partir de los casos analizados, se distinguen dos modalidades principales: a) el uso de testaferros, y b) el uso de cuentas mulas.

Esta tipología funciona con personas reclutadas para abrir cuentas, recibir transferencias o figurar como titulares de bienes.

Puede incluir familiares, empleados, personas vulnerables o individuos captados por redes criminales.

Entre las señales de alerta se destacan:

– Movimientos que no coinciden con el perfil económico del titular.

– Transferencias inmediatas a terceros o retiros en efectivo.

– Multiplicidad de cuentas a nombre de la misma persona.

  1. Fraccionamiento (pitufeo)

El fraccionamiento de transacciones (pitufeo) sigue siendo una de las técnicas más empleadas por las organizaciones criminales de la región para introducir y dispersar fondos ilícitos dentro del sistema financiero formal.

Los casos examinados evidencian un uso sistemático y coordinado de esta modalidad, mediante la activación simultánea de múltiples cuentas, intermediarios y canales financieros con el fin de estructurar ingresos ilícitos y dificultar su trazabilidad.

Básicamente funciona con las siguientes modalidades

– Depósitos o transferencias repetidas por montos pequeños para evitar umbrales de reporte.

– Uso de múltiples cajeros, sucursales o cuentas.

– Envíos internacionales divididos en pequeñas remesas.

Entre las señales de alerta:

– Depósitos diarios o semanales por montos similares.

– Uso de varios depositantes (“pitufos”).

– Movimientos en zonas fronterizas o de alto flujo comercial informal.

  1. Lavado mediante comercio exterior (TBML)

El LA mediante el comercio internacional de bienes (TBML) se identificó como una de las tipologías más complejas analizadas en los casos reportados por los países.

En esta tipología, el comercio se convierte en un vehículo de LA, donde las mercancías, documentos y flujos financieros aparentan coherencia formal, aunque no existan transacciones reales.

Funciona con las siguientes modalidades:

– Manipulación de facturas: sobre/subfacturación, doble facturación, facturas falsas.

– Triangulación comercial entre países para ocultar el origen de fondos.

– Uso de empresas importadoras/exportadoras para justificar grandes movimientos financieros.

Las señales de alerta son las siguientes:

– Precios declarados que no coinciden con valores de mercado.

– Mercaderías que no llegan o llegan incompletas.

– Empresas sin infraestructura logística real.

  1. Uso de activos virtuales (AV) y plataformas P2P

Los casos examinados ponen de manifiesto que el uso de activos virtuales se ha consolidado como una herramienta emergente, pero cada vez más relevante, dentro de los esquemas de LA en la región.

Los activos virtuales empleados incluyeron principalmente criptomonedas de uso general y stablecoins referenciadas al dólar estadounidense, operadas a través de billeteras digitales, plataformas de intercambio y proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV).

En cuanto al funcionamiento se destacan:

– Conversión rápida de dinero ilícito en criptomonedas.

– Uso de exchanges no regulados, mixers, tumblers o plataformas P2P.

– Transferencias transfronterizas difíciles de rastrear.

Como señales de alerta se citan:

– Compras recurrentes de AV sin relación con el perfil del cliente.

– Uso de wallets recién creadas o sin historial.

– Movimientos hacia jurisdicciones con regulación débil.

  1. Gatekeepers: profesionales facilitadores

Esta tipología se basa en la intervención de profesionales especializados: contadores, abogados, notarios, ejecutivos bancarios o intermediarios financieros que, aprovechando su conocimiento técnico, su acceso al sistema financiero y la credibilidad que les otorga su rol, diseñaron y operaron estructuras que permitieron introducir, mover y legitimar fondos de origen ilícito a través de distintas jurisdicciones.

Su funcionamiento es el siguiente:

– Abogados, contadores, notarios, agentes inmobiliarios o fiduciarios que estructuran operaciones complejas.

– Creación de fideicomisos, sociedades, estructuras offshore o compra de inmuebles para ocultar beneficiarios finales.

Entre las señales de alerta se encuentran

– Clientes que no interactúan directamente y delegan todo en el profesional.

– Estructuras innecesariamente complejas para operaciones simples.

– Pagos en efectivo o desde cuentas de terceros.

  1. Uso de efectivo y economías informales

Funciona con grandes volúmenes de efectivo introducidos en el sistema financiero mediante depósitos, compra de bienes o préstamos simulados.

Asimismo con el uso de negocios intensivos en efectivo (restaurantes, kioscos, transporte).

Como señales de alerta se presentan:

– Depósitos en efectivo sin correlato con ventas reales.

– Empresas sin facturación electrónica o con doble contabilidad.

– Compra de bienes de alto valor con efectivo.

  1. Lavado inmobiliario

Funciona con la siguientes estructuras:

– Compra de propiedades con fondos ilícitos, a menudo a nombre de terceros.

– Sobrevaloración o subvaloración de inmuebles.

– Pago en efectivo o mediante empresas pantalla.

Entre las señales de alerta se destacan:

– Compradores sin perfil económico acorde.

– Pagos fraccionados o desde múltiples cuentas.

– Propiedades revendidas rápidamente sin lógica comercial.

  1. Financiamiento del terrorismo

En su funcionamiento se citan:

– Donaciones, remesas o transferencias pequeñas y frecuentes.

– Uso de organizaciones sin fines de lucro (OSFL) vulnerables.

– Movimientos hacia zonas de conflicto o jurisdicciones de riesgo.

Las señales de alerta son las siguientes:

– Donantes sin historial previo.

– Fondos enviados a países sin relación con la actividad declarada.

[1] https://biblioteca.gafilat.org/?p=8494