Construyendo Puentes entre lo Legal y lo Tecnológico: El Rol del Derecho y las Nuevas Tecnologías – Dr. Lenis Vargas Badillo (desde Colombia)

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Las nuevas tecnologías surgen como productos de la creatividad intelectual de los seres humanos. Estos avances requieren una adecuada protección, tal como lo enfatiza la profesora Elia García Barrera al señalar que «su implementación puede conducir a la apropiación por parte de algunos y a la privación para otros; podría resultar en una ampliación de las oportunidades para ciertos actores, pero también llevaría a significativas restricciones en los ámbitos de otros» (García Barrera, E, 2016, p. 12).

En última instancia, el progreso en el conocimiento científico y tecnológico conlleva al desarrollo posterior de la ciencia social del derecho. Esta disciplina se encarga de garantizar dos valores esenciales que salvaguardan los intereses legítimos de la sociedad en su interacción: la Seguridad Jurídica y la Justicia.

Ciertamente, el objeto del derecho es dar solución a los cuestionamientos jurídicos que surgen junto al avance y desarrollo tecnológico, atenuando los posibles impactos negativos y generando vías seguras de implementación, desarrollo y aplicación, ya sea por la vía de la ley, por decisiones jurisprudenciales o a través de conclusiones de tratadistas en la materia.

Aunque es innegable que en la mayoría de las ocasiones la regulación jurídica sigue a los avances tecnológicos, las disciplinas jurídicas, conscientes del significativo riesgo inherente a esta disparidad, que radica en la subordinación del individuo a la tecnología en lugar de la inversa, han experimentado en los últimos años el surgimiento y desarrollo de áreas legales, figuras e instituciones destinados a mantener una sincronización o mitigar en la medida de lo posible el retraso en la normatividad correspondiente en la materia.

  1. El Derecho Informático:

Se configura como un ámbito legal especializado que tiene como finalidad el análisis y la regulación de los aspectos jurídicos que se encuentran inmersos en el campo de la informática y la tecnología de la información. Su competencia se focaliza en la normativa que rige las relaciones y actividades intermediadas por sistemas informáticos, redes electrónicas y datos digitales. De manera más específica, se ocupa de cuestiones como la protección de los derechos de propiedad intelectual en el entorno digital, la garantía de la ciberseguridad, la salvaguardia de la privacidad de los datos y la persecución de transgresiones de índole informática.

Un rasgo característico que demarca al Derecho Informático es su inherente capacidad de adaptación a la dinámica tecnológica. Esta característica implica la necesidad constante de

revisar y ajustar el cuerpo normativo para enfrentar los nuevos desafíos y riesgos que surgen en el ciberespacio. Asimismo, esta disciplina se orienta hacia el establecimiento de directrices claras para el uso legítimo de la información digital, así como hacia la mitigación de posibles perjuicios derivados del uso malicioso de la tecnología.

En el contexto del Derecho Informático, se encuentran regulados asuntos de alta relevancia, tales como el comercio electrónico, la responsabilidad de los proveedores de servicios en línea y la validez jurídica de los contratos electrónicos. Con la constante evolución tecnológica, este campo también debe abordar cuestiones emergentes como la inteligencia artificial, la internet de las cosas y la protección de los datos personales en el entorno virtual.

En última instancia, el Derecho Informático se presenta como un pilar fundamental para asegurar que las interacciones y transacciones en el ámbito digital sean equitativas, seguras y jurídicamente sólidas. Su ámbito de competencia abarca desde la salvaguardia de los derechos individuales hasta la regulación de las actividades en línea, contribuyendo así a un funcionamiento adecuado de la sociedad en la era de la información y la tecnología.

  1. La Informática Jurídica:

Emerge como una disciplina que confluye los campos de la informática y el derecho, con la esencia de aplicar estratégicamente herramientas tecnológicas para gestionar y procesar eficientemente la información jurídica. Su objetivo principal es optimizar la administración de la información legal y amplificar la capacidad de toma de decisiones en el ámbito legal.

Esta rama del saber busca automatizar procesos y estructurar de forma ordenada datos de relevancia jurídica. La implementación de software y sistemas informáticos especializados apunta a mejorar la gestión de expedientes, explorar jurisprudencia y crear documentos legales, permitiendo que los profesionales del derecho enfoquen su atención en análisis estratégicos.

La Informática Jurídica se presenta como un instrumento estratégico que ofrece acceso expedito y preciso a recursos legales, fomentando la eficiencia en la indagación y escrutinio de casos jurídicos. Además, promueve la interoperabilidad entre diversas bases de datos y sistemas de gestión, facilitando la colaboración y el intercambio de información entre los actores relevantes en el ámbito legal.

En la coyuntura contemporánea, marcada por la digitalización y la abundancia de datos de gran envergadura, la Informática Jurídica asume un papel vital en la mejora de la calidad de los servicios legales. Su capacidad para procesar, estructurar y presentar información jurídica de manera coherente y accesible se alinea con la creciente demanda de soluciones tecnológicas que impulsen la eficacia y eficiencia en el ejercicio de la abogacía contemporánea.

  1. El campo del Derecho Aplicado en las Nuevas Tecnologías

El avance tecnológico vertiginoso en la sociedad contemporánea ha planteado desafíos significativos que requieren respuestas jurídicas especializadas. El Derecho Aplicado en las Nuevas Tecnologías emerge como una disciplina jurídica para abordar estas demandas, centrándose en la adaptación y aplicación de las normativas existentes a los problemas legales generados por innovaciones tecnológicas vanguardistas.

El fundamento conceptual de este campo yace en la necesidad de contextualizar los marcos legales preexistentes para enfrentar los desafíos únicos que plantean tecnologías como la Blockchain, la inteligencia artificial, la internet de las cosas y la realidad virtual, entre otras. La

versatilidad y constante transformación de estas tecnologías demandan un enfoque jurídico flexible y proactivo, garantizando que las interacciones y operaciones en estos nuevos dominios se rijan por directrices legales adecuadas.

Dentro del ámbito del Derecho Aplicado en las Nuevas Tecnologías, se requiere la formulación y adaptación de regulaciones que consideren las particularidades de estas innovaciones tecnológicas, buscando salvaguardar tanto los derechos individuales como promover una innovación responsable. El análisis ético y la consideración de la responsabilidad en la implementación de tecnologías emergentes también son dimensiones cruciales en esta disciplina.

En última instancia, el propósito del Derecho Aplicado en las Nuevas Tecnologías es establecer coherencia y equidad en un entorno tecnológico en constante evolución. Su objetivo primordial es asegurar que los marcos legales evolucionen en paralelo con los avances tecnológicos, con la intención de fomentar la adopción y el desarrollo sostenible de innovaciones que beneficien tanto a la sociedad en su conjunto como al individuo en particular.

  1. Las Tecnologías para el Derecho – LegalTech: Una Revolución en la Práctica Jurídica

Las Tecnologías para el Derecho, también conocidas como LegalTech, representan una convergencia crucial entre la tecnología y la práctica jurídica. Este campo se centra en la optimización de los procesos legales mediante la aplicación de herramientas tecnológicas innovadoras. Su objetivo principal es agilizar y mejorar la gestión de casos, la investigación legal y la toma de decisiones judiciales.

En el núcleo conceptual de esta disciplina reside la utilización estratégica de tecnologías como la inteligencia artificial y la automatización de flujos de trabajo. Esto se realiza con el propósito de aumentar la eficiencia en la práctica legal, no solo reduciendo la carga administrativa y simplificando tareas, sino también enriqueciendo la capacidad analítica y predictiva del profesional del derecho.

En el contexto de las Tecnologías para el Derecho, la incorporación de software especializado para la gestión de expedientes, la búsqueda y organización de jurisprudencia, y la elaboración de documentos legales se torna imperativa. La digitalización y el análisis de grandes volúmenes de datos legales permiten tomar decisiones fundamentadas y anticiparse a patrones y tendencias relevantes.

Además de la agilización de procesos, las Tecnologías para el Derecho también contribuyen a la colaboración y comunicación entre abogados y clientes, así como a la presentación de evidencia en contextos judiciales. En este sentido, el enfoque se orienta hacia la modernización de la práctica legal, promoviendo una mayor accesibilidad y eficacia en la administración de la justicia.

En resumen, las Tecnologías para el Derecho representan un paradigma transformador en la manera en que se aborda y gestiona la práctica jurídica. Su potencial reside en la sinergia entre la innovación tecnológica y la excelencia legal, forjando un panorama en el que la tecnología actúa como un catalizador para una administración legal más eficiente y efectiva.

Algunos ejemplos de aplicación incluyen:

Software de Gestión de Casos: Plataformas que permiten a los abogados y bufetes administrar casos, clientes y tareas de manera más eficiente, así como realizar un seguimiento de los plazos y las comunicaciones

Automatización de Documentos: Herramientas que generan automáticamente documentos legales, contratos y otros tipos de formularios basados en la información proporcionada, agilizando el proceso de creación y reduciendo el riesgo de errores.

Investigación Legal en Línea: Plataformas y bases de datos en línea que facilitan la búsqueda y el acceso a jurisprudencia, leyes y documentos legales relevantes.

Inteligencia Artificial (IA) y Análisis de Datos: La IA se utiliza para analizar grandes cantidades de datos legales y predecir resultados judiciales, así como para automatizar tareas repetitivas como la revisión de contratos.

Resolución en Línea de Disputas (ODR): Plataformas en línea que permiten la resolución de conflictos a través de medios electrónicos, como la mediación y el arbitraje en línea.

Legal Analytics: El uso de datos y análisis para obtener información sobre tendencias en casos legales, decisiones y comportamientos judiciales.

Plataformas de Gestión de Cumplimiento: Herramientas que ayudan a las organizaciones a cumplir con las regulaciones y normativas legales aplicables.

Por último, podemos concluir en la confluencia de la tecnología y el derecho, emerge una tríada de disciplinas esenciales. El Derecho Informático, como guardián de la legalidad en el entorno digital, se erige como un regulador necesario para abordar cuestiones de ciberseguridad y protección de datos. Por su parte, la Informática Jurídica, mediante la implementación estratégica de herramientas tecnológicas, optimiza la administración y análisis de información legal, promoviendo una toma de decisiones fundamentada. En esta sinergia, el Derecho Aplicado en las Nuevas Tecnologías se destaca, adaptando normativas preexistentes para enfrentar desafíos únicos presentados por innovaciones tecnológicas. Estas áreas convergentes dan forma a un paradigma legal altamente especializado y adaptable en la era digital.

El entorno jurídico contemporáneo se ve imbuido de una fusión indisoluble entre la jurisdicción y la tecnología. La Informática Jurídica, como un puente entre la informática y el derecho, se postula como un instrumento imprescindible para la optimización de la gestión de datos legales, propiciando una toma de decisiones más perspicaz. Asimismo, el Derecho Aplicado en las Nuevas Tecnologías aborda con presteza los desafíos inherentes a la rápida evolución tecnológica, adaptando marcos legales existentes para adecuarse a contextos emergentes. Este escenario interdisciplinario otorga a los profesionales jurídicos herramientas sólidas para navegar los mares cambiantes de la era digital.

La intersección de la tecnología y el derecho da forma a un lienzo enriquecido por tres ramas fundamentales. El Derecho Informático, mediante su enfoque en la seguridad y la privacidad en línea, asegura el cumplimiento de normativas en un mundo digitalizado.

Dr. Lenis Vargas Badillo

Febrero 2.024

 

Abogado y Profesor Universitario de Pregrado y Posgrado en derecho de las nuevas tecnologías, Propiedad Intelectual, Protección de Datos, Derecho Internacional Privado, Derecho Comercial Nacional e Internacional.

Candidato a Doctor en Derecho aplicado a las Nuevas Tecnologías. Magister en Derecho Comercial Nacional e  Internacional, Contratación Internacional y Negocios internacionales.

Con cursos en profundización en Lenguaje de programático Python y JavaScript, React Básico (Start Coding), React Avanzado (Start Coding), Node.Js (Start Coding), Diseño y Despliegue de IA, Gobernanza de la Inteligencia Artificial, Gobernanza de Datos.