¡¡¡El momento de incrementar las exportaciones, es ahora!!! – Mgter. Gustavo Fadda

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Introducción

La falta de competitividad de Argentina en cuánto a su inserción internacional y participación en el comercio global es decepcionante, ya que de acuerdo con el tamaño de su economía deberíamos exportar e importar muchísimo más.

Vía Mercosur, el país tiene 12 acuerdos comerciales, entre zonas de libre comercio y acuerdos de preferencia arancelaria, que nos integran con el 10,7 % de la economía mundial, y la participación en el comercio internacional de bienes y servicios nos da guarismos de una marginalidad del 0,25 %.

Es indudable que Argentina debería estar mucho más arriba de dónde actualmente se encuentra.

Sabiendo que los principales mercados para los bienes son los poderosos países emergentes, y para los intangibles (servicios y propiedad intelectual), los países desarrollados, estamos en presencia de una nueva oportunidad, ya que hoy, la geopolítica ayuda más que nunca.

Las desventajas radican en la macroeconomía, con una inflación desbocada y con una brecha cambiaria que nos desconecta del mundo.

A 6 meses del gobierno de Javier Milei, las medidas adoptadas hasta el momento en materia macroeconómica, de buscar eliminar el déficit fiscal, de llevar a la inflación a un dígito y contando con los distintos tipos de cambio convergiendo y con una brecha cambiaria en límites cercanos al 20 %, nos lleva a pensar de manera optimista, ya que las posibilidades de crecer son enormes, pero es esencial la definición de una estrategia.

Razón por la cual será requisito mejorar condiciones de salida y acceso de empresas y productos argentinos a mercados externos reduciendo obstáculos locales (retenciones a exportaciones, complejidad burocrática) y trabas externas (las exportaciones argentinas pagan en el acceso a mercados un promedio de arancel que es 50% mayor que el de nuestros competidores debido a nuestra escasez de acuerdos de apertura comercial reciproca).

Dinamizar el Mercosur, convertirlo nuevamente en un actor transnacional, cerrar definitivamente las negociaciones abiertas con todos aquellos países que desde hace muchísimos años venimos negociando, con una agenda que incluye a países de todos los continentes, y plasmarlos en acuerdos comerciales, dónde prime el pragmatismo y quede afuera la ideología, es decir donde lo verdaderamente importante sean los negocios y no la política.

Si así fuere, Argentina y Mercosur pasarían a integrarse a escala planetaria con el 38 % del Producto Interno Bruto – PIB Global.

Tres herramientas para potenciar:

A manera de contribución, de aportar una gota de agua en la inmensidad del océano, se comparte algunas ideas que pueden contribuir al desarrollo y potenciamiento de las exportaciones argentinas.

a) “Exporta Simple”. Es un Régimen de Exportación Simplificada, creado en el año 2017, con el objetivo de facilitar a los pequeños productores las operaciones de exportación de bienes con fines comerciales buscando potenciar el incremento de la actividad exportadora

Es una plataforma que permite resolver la logística de las exportaciones, para hacer envíos a cualquier país del mundo, pero exclusivamente por la vía aérea, pudiéndose exportar bienes no alcanzados por prohibición, suspensión o cupo a la exportación, en pequeños volúmenes y varios productos distintos en un mismo envío, y haciéndolo desde una computadora a través de una plataforma llamada Exporta Simple y por intermedio de un Operador Logístico Exporta Simple – OLES.

Los envíos individuales serán de hasta USD 15.000, sin limitaciones en cuánto al peso y hasta un tope anual de US$ 600.000, en bultos que no superen los 180 x145 cm (alto por ancho), sin límites de profundidad, no existiendo una cantidad máxima de productos a exportar, pero el envío no debe exceder las medidas y valores establecidos.

Beneficios: Derechos de Exportación al 0% (Decreto 783/21. Cobran Reintegros (estímulo aduanero) y acceden al Recupero de IVA (estímulo impositivo). Desde el punto de vista cambiario, deben cumplir con la obligación de ingreso de divisas, pero recién a los 365 días del cumplido de embarque.

No intervienen Despachantes de Aduanas ni Agentes de Transporte ni Exportador registrado ante AFIP – DGA, siendo reemplazados en dichos roles por el Operador Logístico Exporta Simple – OLES elegido, quién se encarga de clasificar la mercadería, emitir la guía aérea (documento de transporte) y facturar la operación, emitiendo la factura E por cuenta y orden del exportador, obligatoriamente en la primera versión y optativa en la versión 2.0.

Debilidades del Régimen: Es simple pero no es barato, ya que, al ser aéreo, resulta caro, debido al alto costo de los fletes internacionales en proporción a los valores de la mercadería a exportar.

Relacionado con esto y que agrava lo anterior, es que, si bien se podría exportar directamente desde cualquier aeropuerto argentino habilitado para vuelos internacionales, a la fecha se suma la limitación impuesta por la Aduana Argentina de que la única área habilitada para la fiscalización de las exportaciones por Exporta Simple, es el aeropuerto y Aduana de Ezeiza.

En definitiva, tenemos una alta concentración de las operaciones en muy pocos operadores logísticos, lo que resta competencia y mejores precios, llevando indudablemente a un embudo logístico que termina jugando en contra para las Pymes del interior del país, y no existiendo explicación lógica por la cual no se puede exportar desde los aeropuertos internaciones de Córdoba, Mendoza, Rosario, entre otros, ya que los  mismos cuentan con la infraestructura y tecnología suficiente y agentes de Aduanas totalmente capacitados y a la altura de las circunstancias para llevar adelante las tareas de fiscalización que le son propias al organismo y apoyados con herramientas de control no intrusivo utilizadas a diario para las exportaciones por el régimen general, entonces, sí se exporta por el Régimen General, ¿por qué no hacerlo por el Régimen Exporta Simple?

Propuesta: Federalizar las exportaciones

Se podría mejorar el régimen incorporando tanto las vías terrestres como las acuáticas, fluvial y marítima, brindando la oportunidad a todas las MiPymes del interior del país que necesiten exportar a distintos países, de contar con los mismo beneficios de exportar simplificadamente a través del Portal, incorporando como facilitadores de los negocios a los despachantes de aduana, empresas logísticas, agentes de transporte aduanero, depósitos fiscales, y dejando para la vía aérea el régimen tal como está.

Se podría potenciar al Correo de bandera estatal, haciendo benchmarking (copiar a los que mejor hacen) y adaptarlos a nuestra realidad país, tomando como ejemplos lo que ocurre en países de LATAM como Perú, Ecuador, Brasil, Uruguay por citar algunos en los que funciona exitosamente el régimen de Exporta Fácil, basado pura y exclusivamente en los Correos de bandera nacional, los cuáles llegan hasta los lugares más recónditos de cada territorio, y a los cuales acuden los emprendedores, artesanos, MiPymes, etc., para despachar la mercadería que venden al exterior, acompañada con la factura comercial emitida electrónicamente como único documento, y luego la sucursal o estafeta postal, la deriva a los centros postales internacionales, en dónde funcionan los servicios de aduanas quienes controlan las mercaderías utilizando escáneres de última generación (no invasivos) y demás herramientas que disponen.

b) “Intangibles: servicios y propiedad Intelectual”.

Argentina es uno de los países con mayor potencial de exportaciones de economía del conocimiento, pero es indispensable trabajar para liderar la carrera de innovación global y evitar perder participación mundial.

Se da un mayor interés por los servicios y la digitalización, lo cual está impactando a Argentina porque puede generar un mayor proceso de exportaciones de este tipo de intangibles, y el capital humano del país está preparado para responder a estos procesos.

Es un sector que está “acoplado” al mundo. Se tiene ventajas en esta carrera, talento, creatividad, formación técnica y profesional, vocación global y fuerza emprendedora.                Sin embargo, es hora de mejorar la política activa del estado en esta materia, que sería modificar la Ley N°27.570, conocida como Ley de Economía del Conocimiento, beneficiando no solo a los Intangibles basados en el uso intensivo del capital humano altamente competitivos, sino también a los bienes beneficiados con este régimen.

En este caso, la propuesta sería la de recuperar el espíritu de la ley original, la cual establecía mayores beneficios y estabilidad fiscal, flexibilizando los requisitos del régimen para fomentar el Ingreso de nuevas Pymes.

Concretamente establecer una alícuota reducida única del 15 %, correspondiente al Impuesto a las Ganancias, y considerando que el gran obstáculo que tienen las exportaciones de servicios y propiedad intelectual es el doble pago de este impuesto, no sólo en Argentina sino también en el mercado de destino, sería de gran importancia poder computar como pago a cuenta lo que se retiene en el país importador correspondiente al impuesto a las ganancias, a las rentas o nombre equivalente.

Esto dotaría de competitividad a las exportaciones y sería como si de pronto, Argentina firmase un convenio de No Doble Imposición con todos los países del mundo.

Finalmente volver a los beneficios de tener estabilidad fiscal en reemplazo del concepto de mantenimiento de los beneficios. El cambio sería cuali y cuantitativo.

Por otro lado, sería interesante invitar a todos los Estados provinciales a seguir el camino de la provincia de Córdoba, que tiene su propio régimen de promoción de la Economía del Conocimiento “Cordobés”, aplicable a todas aquellas empresas que ya sean beneficiarias de la ley nacional.

Los beneficios que otorga son los de establecer una exención por 10 años del 100% del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, del Impuesto de Sellos y del Impuesto Inmobiliario, de aquellos locales en los que se desarrolle la actividad, a lo que se suma una asignación estímulo durante 6 meses por cada nuevo empleado incorporado para el desarrollo de actividades promocionadas.

c) “Zona Franca del Sur Argentino”. Modificar la Ley N°19.640.

La Ley 19.640 en su artículo 5, creó un Área Franca en todo el territorio de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

En nota anterior, publicada aquí en Mercojuris, concluíamos diciendo que:

– Antártida es territorio destinado a la paz, la investigación científica y la cooperación internacional, en el cual hay un estatus quo respecto a reclamos de soberanía durante la vigencia del Tratado Antárctico, y dónde las actividades económicas permitidas y con restricciones, tiene que ver con la pesca y el turismo.

– Las islas del Atlántico Sur: Falkland Islands (nuestras Malvinas Argentinas), Georgias del Sur y Sándwich del Sur, están bajo la soberanía de otro estado, Gran Bretaña.

Por lo tanto, la Zona Franca del Sur Argentino, es una gran falacia, ya que, si bien fue creada por Ley, en los hechos no existe, al no haber en dicha zona, registro de exportaciones argentinas ni intercambios comerciales con el mundo global.

Sabiendo que en la actualidad la actividad económica promocionada se concentra prácticamente en su totalidad en el Área Aduanera Especial, que abarca a la Isla Grande de Tierra del Fuego exclusivamente, se podría aprovechar y trasladar el lugar de radicación de dicha zona franca a la Isla Grande y transformarla en una Zona Franca de Servicios, tomando el modelo de lo desarrollado por la empresa ZONE AMERICA, en Montevideo, República de Uruguay.

Mediante exenciones impositivas, desgravaciones arancelarias, menores costos laborales, amortización acelerada de bienes de capital, y otros tipos de incentivos, por un horizonte mínimo de 10 años, y que permitiera también la radicación de inversiones extranjeras y nacionales, en los sectores de telecomunicaciones, financieros, logísticos, de todos los sectores comprendidos en la economía del conocimiento, pero también a los sectores como ser energético (por ej. energías limpias, renovables, verdes, etc.), minero, petrolero, gasífero, y fundamentalmente al sector del turismo.

En este último caso se podría aprender de lo desarrollado por Colombia en la década de los años 90 del siglo pasado, lo que permitió la radicación de inversiones destinadas a dicho sector en el Caribe Colombiano.

Se buscaría desarrollar todo tipo de infraestructura física, ya sea portuaria, aeroportuaria, terrestre, que permitan las conexiones directas por ejemplo en vuelos internacionales con centros de esquí, y similares, como así también el establecimiento de complejos hoteleros.

No debemos olvidar que Argentina con casi 4 millones de visitantes extranjeros, es un gran exportador de servicios turísticos, ocupando el 4° lugar en LATAM, detrás de México, República Dominicana y Colombia.

Conclusión

Llegó la hora de impulsar las exportaciones de bienes y servicios en serio, aprovechando la legislación existente y modificando lo esencial, para poder brindar herramientas apuntadas a incorporar nuevas empresas exportadoras, y que las exportaciones puedan ser realizadas desde cualquier punto del país y con una disminución de costos asociados a toda la operatoria, dotando de competitividad a las mismas.

Un pequeño impulso para lograr tan ansiado objetivo sería la modificación de las tres herramientas desarrolladas en la presente nota.

Mgter. Gustavo Fadda

Introducción.