La Educación marítima de cara al progreso del siglo XXI – Ab. María Grazia Blanco (desde Venezuela)

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Hace unos días participamos en uno de los webinar del Instituto Iberoamericano de Derecho Marítimo y pudimos realizar algunas reflexiones sobre la educación y la formación marítima en este siglo XXI, tratando de revisar sus necesidades actuales y futuras, tal y como se hizo en el Simposio Internacional de alto nivel celebrado en Tokio- Japón, específicamente en su principal ciudad portuaria, Yokohama, con ocasión del Evento paralelo del Día Marítimo Mundial en el 2015.

En este sentido, hemos querido recordar su importancia y el valor que tiene hoy por hoy un evento como este. Podemos comenzar expresando que esta convocatoria fue exitosa y asistieron 400 representantes de la comunidad marítima de Japón y otros países, pero además tuvo gran significación el hecho que dentro de los participantes estuvieron representantes de Gobiernos, del sector marítimo, de organizaciones no gubernamentales y una de las cosas más importantes del mundo académico.

Durante este encuentro se tomó en cuenta la situación actual de los recursos humanos del sector marítimo y oceánico, así como la educación para generaciones futuras y los próximos pasos en materia de educación y formación marítima. Aceptándose, con mayor certeza el tipo y la importancia de los futuros profesionales del sector marítimo mundial los cuales están obligados a alcanzar una educación y formación de calidad dada las exigencias del siglo XXI.

Una de los aspectos a destacar, es que más allá de las evaluaciones que tienen que ver con la formación académica buscándose en todo momento la calidad, la especialidad y conocimiento adecuado al transporte marítimo moderno, en esta ocasión se analizó la formación de conciencia a los fines de hacer a las nuevas generaciones responsables y protectores de los mares y los océanos.

Premisa que confirmamos por cuanto estamos de acuerdo que este es la secreto para abrazar correctamente el futuro.

De ese encuentro resulto la Declaración de Yokohama, un documento en elque se esboza un proyecto para la mejora y la consolidación de la educación y formación marítima a nivel mundial ante el aumento de la demanda del transporte marítimo y de profesionales del mar en años venideros. Además se promueve un planteamiento orgánico de la educación y formación que abarque diversas disciplinas marítimas.

Igualmente, uno de los puntos que se distingue en su desarrollo, es el referido a la solicitud de cooperación técnica y jurídica de la OMI, esperando que esta organización internacional llegue a los países en desarrollo y se centre en reforzar la creación de capacidad de cara a la implantación eficaz de los convenios elaborados por ella.

Asimismo, invoca la necesidad de contar con un mayor respaldo público, político y financiero para la educación y formación marítima.

En el 2019 tuvimos la oportunidad de participar en el Evento de la OMI, sobre el día Mundial Marítimo celebrado en Cartagena, donde igualmente se destacaron estas materias y donde se concluyó que debería atenderse y profundizarse en el trabajo que realizan las Universidades del Mundo con especialización en la materia marítima, a los fines de conquistar las condiciones que nos exigen los cambios de paradigmas que se han estado consolidando en la Industria marítima.

Con la finalidad de completar estas breves reflexiones consideramos acertado subrayar la opinión de Mercedes Pardo, quien lleva más de 20 años gestionando talento como directora general en el Instituto Marítimo Español (IME) y que además destaca por ser la presidente de la Asociación Educación Azul, cuya misión es acercar el mar a la sociedad a través de la educación, el empleo, el desarrollo profesional y la divulgación.

Su extraordinario trabajo nos ha sorprendido y emocionado porque sin muchas pretensiones ha asumido el compromiso de acercar el mar a la sociedad, con la finalidad que no se establezca un concepto negativo de este medio. Para ella, lo importante es inocular la pasión por el mar desde que los niños están muy pequeños. Y todo esto basado en que… “La educación es el camino para fomentar la curiosidad por el mar, para promover experiencias de ocio vinculadas al mar y lo más importante para despertar vocaciones marítimas”.  Y como corolario de ello, ha sugerido poner en marcha la Semana Azul para los escolares e introducir una asignatura del mar en la educación primaria.

Dos objetivos que deberían los Estados considerar con la finalidad de conquistar los grandes desafíos de esta Era que ha definido la OMI como de descarbonización, digitalización y sostenibilidad, invitándonos a trabajar en la formación en todos los sectores especialmente en el sector marítimo.

Es pertinente es esta etapa afirmar de forma categórica que estaremos obligados a trabajar en la educación marítima desde los más pequeños, con la finalidad de lograr la conciencia y la capacitación que nos exigen los tiempos que estamos viviendo. No es posible establecer una sinergia adecuada entre los conocimientos y sus destinatarios, sino entendemos que la formación debe estar orientada a convertir a las nuevas generaciones en más responsables y defensoras del mar y los océanos.

Uno de los problemas que destaca Mercedes Pardo y que no debemos perder de vista, los que estamos en la docencia o ligados a la academia, es que hay considerar que los jóvenes no se mueven como antes, por el dinero o estabilidad económica, sino que otros factores han comenzado a tener relevancia como la flexibilidad horaria, la posibilidad de viajar, el trabajo a distancia o el acceso a las ultimas herramientas tecnológicas. Todo ello, ampliamente confirmado después de la pandemia del COVIC -19.

Para Pardo hay un cambio en las prioridades de los jóvenes , que no están enfocadas en el trabajo, tomando en cuenta que hay menos ambición y más ganas de disfrutar la vida, por lo cual concluye: … “que hay que trabajar para retener el talento”. Y nosotros celebramos esta frase porque estamos seguros que hay que invertir en educación y formación con miras a un desarrollo y evolución de acuerdo a lo establecido en la agenda 2030.

Pero realmente alcanzar este objetivo no es tan fácil y por eso hemos considerado oportuno incluir en este análisis las consideraciones de la UNESCO que son muy oportunas y que contempla … “el nuevo contrato social para la educación del futuro tiene que sustentarse en los principios de inclusión, equidad, cooperación, solidaridad, responsabilidad colectiva e interconexión y buscar activamente una sociedad más justa, pacífica, sostenible e innovadora”.

Todas estas terminan siendo claves para lograr la meta, porque están orientadas a solucionar problemas que tienen que ver directamente con las desigualdades económicas, el debilitamiento de las democracias, la precarización laboral, la explotación de recursos que excede las capacidades del planeta y la brecha digital que hace que solo unos pocos innoven y generalmente en función de intereses privados.

Por lo tanto, dentro de sus recomendaciones sobresalen: Adoptar nuevos enfoques pedagógicos disruptivos y esto desde sus comienzos, es decir, desde las escuelas públicas, porque para la UNESCO, allí es donde debe comenzar a gestarse los cambios que sienten las bases del futuro de la educación. Por lo que el trabajo en las instituciones educativas debe ser colaborativo, activo y con el compromiso de todos los implicados.

Para este organismo internacional es importante acometer los siguientes trabajos:

1-Repensar el espacio de aprendizaje: “la educación no puede seguir siendo un lugar aislado y delimitado por relaciones jerárquicas, sino que debe convertirse en un estado mental omnipresente, pautado por la colaboración y la construcción mutua de conocimientos comunes. Y una de los puntos en los cuales volvemos a coincidir totalmente, es que las tecnologías deben ser herramientas para apoyar el aprendizaje, pero no puede sustituirlo.

2-Combatir el colonialismo en los planes de estudio: Una de las nociones más comunes y perniciosas del colonialismo educativo es que “estudiamos para obtener un mejor empleo y para escalar en la sociedad”, por lo tanto, la misma debe ser sustituida por “estudiamos para convertirnos en seres humanos plenos con la capacidad de crear una mejor sociedad”.

Tal vez para muchos sea válido pensar que debemos seguir aleccionando a los alumnos con amenazas individualistas como “si no estudias, nunca vas a progresar en la vida”, pero la evolución nos está invitando a motivarlos con un discurso más comunitario y consciente, buscando que entiendan el derecho a conocer el mundo donde viven y su posibilidad de cambiarlo de manera positiva.

3-Alinear el aprendizaje con la búsqueda de soluciones a problemas reales:

Por lo que los docentes tendrán que… “Sembrar la semilla de la conciencia, visibilizar las problemáticas que nos aquejan a nivel local y global, fortalecer el pensamiento crítico y científico para poder identificar sus causas y empoderar a los alumnos”. Es fundamental proponer y poner a prueba soluciones innovadoras, no podemos seguir orientados a la simple memoria de datos y fórmulas abstractas.

Y una de las consideraciones que debemos resaltar en este estudio, es que la UNESCO señala: que debemos crear conciencia y vocación en el alumno tratando de hacerles entender que lo que la institución educativa busca es que el pueda tener una contribución con la salvación del planeta, que de su formación depende el aliviar el sufrimiento de miles de seres humanos en condiciones de pobreza extrema, sanear el agua de sus comunidades, disminuir la brecha digital y la ignorancia, luchar por mejores condiciones laborales, entre otras razones.

4-Darle la misma importancia al aprendizaje social y emocional que al intelectual:

Una de las condiciones que se necesitan es que los estudiantes desarrollen habilidades sociales que incluyan la compasión, la empatía, la responsabilidad social, la solidaridad y la cooperación; no olvidando el fortalecimiento de otras habilidades blandas como la comunicación, el liderazgo y la autogestión.

5-Evaluar desde la premisa de “aprender a aprender” Ha quedado muy claro que el objetivo de la evaluación debe ser el garantizar que los estudiantes sepan cómo investigar, aplicar, criticar y producir conocimientos de acuerdo a su etapa de maduración y a lo largo de toda su vida.

En conclusión si queremos vencer los desafíos del siglo XXI tendremos que trabajar por la educación, transformándola y haciéndola compatible con los objetivos de este futuro que ya está entre nosotros y con la agenda 2030, que nos ha fijado el comienzo hacia un nuevo horizonte. Por eso nuestra mirada no debe enfocarse solamente en las Universidades o en los estudiantes de último nivel , el cambio debe activarse desde la escolaridad, permitiendo cubrir progresivamente las exigencias planteadas. Creemos que la formación desde las escuelas es primordial para conquistar los profesionales y técnicos del mañana. Los tiempos

nos están exigiendo adaptarnos a una dinámica vertiginosa y sin precedente marcada por esta evolución tecnológica y los nuevos formatos de comunicación que pueden contribuir a establecer la tan esperada excelencia educativa, que debe seguir distinguiendo a nuestro sector.

Los recursos para una mejor formación, la inventiva y destreza comunicacional serán determinantes para captar a las nuevas generaciones. Por eso, el reto de un profesor no solo es formar sino captar el interés de sus alumnos, despertando así el amor por el mundo marítimo, que es determinante para la vida de todos los que vivimos en este planeta tierra.

Pero debemos concientizar sobre los cambios que ya se anuncian, las energías renovables marinas tomando en cuenta la descarbonización, los nuevos prototipos de navegación, las nuevas herramientas tecnológicas y por supuesto la correcta formación de los Smart People.

Hay que seguir creando un ordenamiento jurídico adecuado para regular los cambios que se han estado registrando y que seguirán irrumpiendo en nuestras vidas. Por lo tanto, debemos invertir en educación, en formación, en talento, pero además, estamos obligados a impartir de forma correcta los conocimientos, y a revisar con profundidad los pensum académicos. No olvidando, que en esta ecuación de éxito educativa y pedagógica, el dotar a las instituciones de formación con la finalidad de afianzar el futuro, es vital o esencial

Y para finalizar nada más oportuno que una frase de Marc Vidal … “La Cuarta Revolución Industrial empieza a quedarse pequeña ante lo que se avecina una era cognitiva, automática, sin ‘delay’ gracias al 5ta Generación”.

https://www.imo.org/es/MediaCentre/PressBriefings/Paginas/Japan%E2%80%99s-

World-Maritime-Day-Parallel-Event–.aspx

https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:7074269502108004352?utm_s

ource=share&utm_medium=member_desktop

https://www.gacetanautica.es/noticias/la-educacion-es-la-via-para-fomentar-las-

vocaciones-maritima.

https://blog.pearsonlatam.com/ingles-para-todos/el-futuro-de-la-educacion-unesco

Ab. Maria Grazia Blanco

Julio 2.023

Profesora en la Universidad Marítima del Caribe y la Universidad Central de Venezuela, en las cátedras de Seguro Marítimo y Riesgo de la Navegación respectivamente. Miembro titular del Instituto Iberoamericano de Derecho Marítimo, ex- vicepresidente de la rama venezolana del Instituto Iberoamericano de Derecho Marítimo. Miembro titular de la Asociación Venezolana de Derecho Marítimo y ex directora de Legislación. Miembro titular del Comité Marítimo Internacional, Miembro de WISTA Venezuela, presidente del Consorcio. Costa Afuera. Conferencista y articulista a nivel nacional e internacional. Editora de la Revista MG NEWSLETTER