La inteligencia artificial en aduanas: El nuevo socio estratégico del Comercio Exterior Latinoamericano – Mag. Roberto Zagal Pastor (desde Perú)

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¿Está preparada América Latina para una aduana inteligente?

El comercio internacional atraviesa una transformación profunda. El crecimiento del e-commerce transfronterizo, la sofisticación de las cadenas logísticas, la exigencia de trazabilidad y el incremento de operaciones trianguladas han elevado el nivel de complejidad del control aduanero. Hoy, las aduanas no solo deben fiscalizar: deben facilitar, recaudar, proteger la seguridad nacional y, al mismo tiempo, no frenar la competitividad empresarial.

Durante décadas, el modelo aduanero tradicional fue esencialmente reactivo: revisión documental, controles físicos selectivos y fiscalización posterior. Sin embargo, el volumen actual de operaciones hace inviable sostener un sistema basado únicamente en revisión humana y procesos manuales.

En este nuevo escenario, la Inteligencia Artificial (IA) emerge no como una amenaza, sino como un aliado estratégico. No se trata de reemplazar al funcionario ni al especialista en comercio exterior; se trata de transformar la aduana en un sistema predictivo, más eficiente, transparente y orientado a la gestión inteligente del riesgo.

Hablar de Inteligencia Artificial en el ámbito aduanero no implica robots ni ciencia ficción. Implica análisis de datos a gran escala, aprendizaje automático y automatización avanzada de procesos.

Organismos como la Organización Mundial de Aduanas – OMA vienen promoviendo activamente la digitalización y el uso de herramientas tecnológicas para fortalecer la gestión de riesgo. A su vez, la Organización Mundial del Comercio – OMC ha enfatizado que la facilitación del comercio es un elemento clave para la competitividad global.

En términos prácticos, la IA en aduanas permite:

  • Perfilamiento automatizado de operadores.
  • Identificación de patrones de subvaloración.
  • Detección de inconsistencias documentales en segundos.
  • Cruce masivo de bases de datos nacionales e internacionales.
  • Análisis predictivo de riesgo antes del arribo de la mercancía.

Esto implica pasar de un modelo de control aleatorio a un modelo de control inteligente. La aduana deja de revisar todo de manera uniforme y comienza a concentrar sus recursos en operaciones con mayor probabilidad de irregularidad.

Para el empresario latinoamericano, esta transformación tiene implicancias concretas.

En primer lugar, una correcta gestión documental y un historial de cumplimiento consistente reducen la probabilidad de ser seleccionado para fiscalizaciones intensivas. La IA premia la trazabilidad, la coherencia y la transparencia.

En segundo lugar, disminuye la discrecionalidad. Cuando los sistemas se basan en algoritmos de riesgo y análisis estadístico, las decisiones se sustentan en datos objetivos, no en percepciones subjetivas.

Sin embargo, también existe un desafío: la empresa que no gestione adecuadamente su información será más visible para los sistemas de control. Inconsistencias repetitivas en valores declarados, clasificaciones arancelarias erróneas o variaciones inexplicables en precios internacionales pueden activar alertas automáticas.

En otras palabras, el cumplimiento deja de ser una formalidad administrativa y se convierte en una estrategia empresarial.

La competitividad ya no depende únicamente del precio o del acceso a mercados; depende también de la calidad de la gestión aduanera interna.

Desde la perspectiva estatal, la aplicación de Inteligencia Artificial representa un salto cualitativo en materia de gobernanza.

Los beneficios incluyen:

  • Mejora en la recaudación sin incrementar presión tributaria.
  • Reducción del fraude y la subvaloración.
  • Optimización de recursos humanos.
  • Mayor transparencia en los procesos.
  • Fortalecimiento de la seguridad en frontera.

El concepto de “Aduana 4.0” integra digitalización, interoperabilidad y análisis de datos en tiempo real. Esto permite que el comercio legítimo fluya con mayor rapidez, mientras que las operaciones riesgosas sean intervenidas de manera focalizada.

En un contexto de competencia global por atraer inversiones y consolidar cadenas regionales de valor, la eficiencia aduanera se convierte en un factor determinante de competitividad país.

No obstante, la transición hacia una aduana inteligente no está exenta de retos.

  1. Inversión tecnológica sostenida. La implementación de sistemas avanzados requiere infraestructura robusta y mantenimiento continuo.
  2. Capacitación del capital humano. La tecnología sin formación adecuada pierde efectividad.
  3. Actualización normativa. Los marcos legales deben adaptarse a la digitalización y al uso de datos masivos.
  4. Protección de datos y ciberseguridad. La confianza en los sistemas depende de la seguridad de la información.
  5. Brecha digital regional. No todos los países avanzan al mismo ritmo, lo que puede generar asimetrías competitivas.

Para países como Argentina, con una tradición industrial relevante y fuerte participación en comercio regional, el desafío consiste en equilibrar control, facilitación y modernización tecnológica sin perder seguridad jurídica.

La cooperación público-privada será determinante. Las aduanas no pueden evolucionar aisladas del sector empresarial; y las empresas no pueden modernizarse sin entender la lógica del nuevo sistema de riesgo.

En ese sentido, podemos concluir que la Inteligencia Artificial no sustituirá al especialista en comercio exterior; lo obligará a evolucionar. Tampoco eliminará el control aduanero; lo hará más preciso. En el comercio internacional del siglo XXI, la verdadera ventaja competitiva no estará en quien tenga mayor volumen de mercancías, sino en quien gestione mejor su información.

La aduana del futuro no será simplemente más estricta. Será más inteligente.

Y en ese escenario, el éxito no dependerá únicamente de conocer la normativa, sino de comprender cómo los datos, los patrones y la tecnología están redefiniendo las reglas del juego en América Latina. El comercio exterior ya no es solo logística y documentación. Es estrategia basada en información.

Quien entienda esta transformación no solo cumplirá con la aduana: competirá mejor en el mercado global.

Mag. Roberto Zagal Pastor

Especialista en Aduanas y Comercio Exterior

Director Ejecutivo de ProÉxito SAC