La Internacionalización y la Logística: cómo afrontar este desafío rico de oportunidades – Dra. Verónica Sonia Iesu

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Uno de los enormes desafíos que tiene nuestra nueva administración gubernamental es, sin dudas, generar una política de participación internacional lo cual influye en las exportaciones, la tasa de inversión, el acceso a financiamiento, la mejora tecnológica, la calidad del empleo, la estabilidad financiera, la internacionalización de factores productivos, la influencia en estándares internacionales y en la interacción en las redes globales de generación de capital intelectual.  

 El período actual es particularmente complejo ya que estamos asistiendo a un proceso de transformación productiva como resultado de una serie de perturbaciones externas (el impacto de las llamadas “guerras comerciales”, los efectos post pandemia, la guerra rusa en Ucrania, el conflicto en Gaza) y nuevos paradigmas de desarrollo: transición ecológica, transición energética y transición tecnológica.  

 En dicho contexto, nuestro país podría beneficiarse mucho si sabe explotar genuinamente sus recursos y generar mayor valor agregado. Para ello es necesario la implementación de políticas que estimulen una mayor incorporación de tecnología y know – how para la industria en general, pero en especial para las Pymes con el fin de que éstas generen productos de mejor calidad. Asimismo, se requiere un marco jurídico que brinde más seguridad a las inversiones extranjeras y, de esa manera, poder insertarnos en un mundo cada vez más competitivo, que exige mejores productos, más sustentables y de mejor calidad. 

Argentina debe exportar más y mejor y de manera sostenida y ello exige una revolución de calidad. La clave está en acompañar a las empresas en su proceso de internacionalización para que cumplan con una serie de estándares.  

Por otro lado, resulta fundamental diseñar e implementar políticas territoriales que permitan que las Pymes se inserten en las cadenas globales de valor, sobre todo en los segmentos superiores. 

Según proporcionados por el Monitor de Exportaciones de las Economías Regionales (MEER) de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las  exportaciones  de las  economías regionales  tuvieron una disminución del 7,4%  en  dólares y del  5,4%  en términos de  tonelaje. 

Con esta baja, las exportaciones regionales alcanzaron los  7.259 millones de dólares exportados en el período  abril 2023 – marzo 2024, habiendo importado  9037 millones de dólares, lo que arroja un superávit comercial  de  6.356 millones de dólares. 

Esta disminución se debe en parte a factores climáticos que afectaron significativamente los niveles de producción y, por lo tanto, las cantidades exportadas. Asimismo, hay un reacomodamiento de los precios, en línea con la  baja en los mercados internacionales. 

Brasil se mantuvo como el  principal  socio comercial, seguido de  China  y  Estados Unidos. Se observaron aumentos significativos en las transacciones con Brasil, Chile y países del sudeste asiático, especialmente  Vietnam. Por otro lado, las operaciones con los tres principales socios comerciales experimentaron  caídas significativas  en las compras. 

Otro de los desafíos que debemos afrontar es el diseño de una política de comercio internacional que construya vínculos más sólidos a través de acuerdos de libre comercio, pactos de integración económica internacional y de complementación con terceros mercados. Deberíamos, además, ampliar nuestra base exportadora diversificando los países y regiones, aprovechando el crecimiento y la demanda de los mismos. 

En este marco, considero, que la celebración del acuerdo Unión Europea – Mercosur, así como otras alianzas estratégicas con otros países o regiones del mundo, permitirían generar inversiones que incrementen los saldos exportables de manufactura industrial en un contexto de innovación y desarrollo. 

Al respecto, el jefe negociador UE, Rupert Schlegelmilch, destacó que  las próximas elecciones europeas  en junio serán cruciales para finalizar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur y que estaríamos transitando los últimos cien metros de una larga carrera.  

Un dato importante a tener en cuenta es que, según el Global Trade December 2023 de la UNCTAD, se observa que entre el inicio de 2022 y el fin de 2023 el comercio transfronterizo entre los países alineados políticamente creció un 6,5%, mientras que el comercio entre los países que se enfrentan decreció un 4,5%.  

En sintonía ello, cabe recalcar que Italia y Argentina estarían ampliando sus relaciones y desarrollando nuevas asociaciones en sectores clave: energía, infraestructuras y agroalimentación. El 13 de febrero de este año se llevó a cabo el Bussines Forum Italia – Argentina en la sede de COFINDUSTRIA. La misión, organizada por los Ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países se celebró en ocasión de la visita del presidente Javier Milei. También participó la Cámara de Comercio Italiana Argentina con una delegación de destacados empresarios.  

Esperemos que sea éste el inicio de una nueva etapa en el vínculo bilateral entre ambas naciones dando una señal de confianza para las inversiones, abriéndose un campo de posibilidades concretas para aliarse con empresas italianas.  

Italia puede convertirse en un excelente socio para las empresas de nuestro país y, en particular, para las Pymes.  No hay que pensar solo en exportar sino en crear alianzas y  joint ventures. Italia posee un tramado de industrias Pymes, que tienden a establecer alianzas con empresas extranjeras y que representan el mayor volumen de sus exportaciones.  

Más allá de la importancia del proceso de internacionalización, hay otros factores claves que impactan en el crecimiento del comercio exterior y estos son la logística y el transporte. 

La situación actual es consecuencia de problemas estructurales que se arrastran desde hace mucho tiempo: la falta de infraestructura adecuada y de servicios de transporte; la falta de un plan integral que permita bajar los costos logísticos internos; concentración de la matriz de carga en el autotransporte; escasez de una red ferroviaria que contribuya a la reducción de estos altos costos logísticos; la falta de expansión en la capacidad portuaria; problemas crecientes en los accesos terrestres; falta de mejoras en los accesos náuticos, etc.  

La planificación estratégica de una matriz integral de transporte debería contar taxativamente con el respaldo político, concediendo al mismo tiempo autonomía de trabajo, para poder llevar adelante las obras necesarias para el incremento del comercio exterior. 

Para contribuir a la disminución de los costos logísticos beneficiando a las economías regionales e incentivando a los productores a incrementar su producción para abordar nuevos mercados, debería hacerse una trazabilidad de toda la operatoria comercial y del mercado tanto local como internacional, evitando desvíos económicos. Para ello se debería trabajar de una manera articulada con todos los medios de transporte. A título de ejemplo, el transporte vía terrestre debería extenderse hasta un máximo de trescientos kilómetros hacia una ruta férrea o puerto.  

Los estados miembros de la Unión Europea, tomando en consideración los distintos medios de transporte, encontraron el punto de equilibrio entre el terrestre, el aéreo y el marítimo, logrando el beneficio esperado. 

En lo que se refiere a nuestras vías navegables, hay que tener en cuenta que, si bien el dragado de los ríos es fundamental para reducir costos, debemos destacar la importancia de la informatización del río, porque conforme en lo que se va avanzando en la capacidad exportadora del país y de todos los países que transiten la Red Troncal, es necesario un mayor desarrollo en ese sentido.  

Demás está decir que una mayor competitividad arrastra mayores inversiones las cuales generan a su vez nuevos recursos para todos los sectores, en especial para el Estado a través de una mayor recaudación debido al crecimiento del comercio exterior. Asimismo, la mayor inversión genera mayor desarrollo y viceversa.  

Conclusiones 

Argentina debería colocarse concretamente dentro del marco de una política de desarrollo y de inversión productiva que permita un crecimiento exponencial de sus exportaciones, en especial, en los rubros relacionados con el agro, el shale oil y el shale gas, las energías renovables – como así también, de sus minerales como el litio.  

Por otro lado, debería tener una mayor participación en las cadenas globales de valor es un paso necesario para el crecimiento. La OCDE sostiene queel 70% de todo el comercio internacional en el mundo ocurre dentro de las llamadas cadenas globales de valor:  empresas productoras, inversores, inventores, prestadores de servicios, formadores de recursos humanos, proveedores varios), que desde diferentes países o mercados integran sus aportes de modo regular y sistémico para conformar un proceso productivo múltiple, complejo e internacionalizado.  

Y finalmente, es importante destacar el rol que asumen las cámaras binacionales de comercio las cuales asumen un papel crucial para al intercambio y el desarrollo de las relaciones entre los países, así como para para la transmisión y continuidad con el sistema asociativo (esencial para el desarrollo de las pequeñas empresas), permitiendo gestionar la relación entre las instituciones y el mundo empresarial.  

Dra. Verónica Sonia Iesu

Mayo 2.024

Abogada ítalo argentina, especialista en Comercio Exterior. Titular de Chester Miller Consulting