Programa de cumplimiento hacia una cadena de suministro mas resiliente – Lics. Sebastián Galindo Cantor (Colombia) y Eduardo Hernández Ruiz (México)

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El comercio internacional atraviesa por un momento disruptivo como consecuencia de la proliferación de medidas restrictivas, la regionalización de la producción y el impacto del cambio climático en los procesos logísticos. Durante las últimas semanas, el flujo de operaciones en el Canal de Panamá se vio afectado por una alarmante sequía que implicó la desaceleración del tráfico de barcos de carga, lo cual impactó dramáticamente la economía, toda vez que por esta ruta se moviliza el 6 % del comercio global. El cambio climático es una verdadera amenaza para las cadenas de abastecimiento ya que afecta las rutas marítimas por donde se transporta el 90 % de las mercancías del mundo.

La primera vez que se advirtió de la vulnerabilidad y fragilidad en las cadenas de suministro en el mundo globalizado fue el 11 de septiembre del 2001 cuando se produjo el atentado contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, Estados Unidos el ataque terrorista impactó al mundo entero, ocasionado en los gobiernos la necesidad de replantear y cuestionar todos los sistemas y medidas fronterizas existentes para poder enfrentar eventos completamente inesperados.

Es evidente que el comercio global depende de cadenas de suministro que permitan una movilización fluida de millones de toneladas de carga que se comercializan todos los días, si estos procesos logísticos se ven interrumpidos por riesgos tales como robos, falsificaciones, terrorismo, desastres naturales entre otros, el impacto sobre los flujos de bienes es incalculable, las consecuencias pueden llegar a ser nefastas como el caso reciente del COVID-19 que colapsó a nivel mundial a todos los sectores productivos.

Aunque el riesgo siempre ha estado presente en la cadena logística existe una serie de factores que ha aumentado el nivel de impacto en las organizaciones sea pública o privada, A medida que se amplía o crece el comercio internacional, también aumentan las oportunidades que elementos delictivos se infiltren en la cadena logística ocasionando interrupciones en sus operaciones críticas a causa de eventos tales como: sabotaje, robo,

asaltos, accidentes, daños a la infraestructura, siniestros, fraudes y un sinnúmero de afectaciones que están presentes en todo momento en la cadena de suministro y las causas más importantes son:

– Falta de procedimientos de visibilidad y control

– Impulso a la globalización de la organización sin una planeación adecuada

– Tendencia a la tercerización sin la adecuada investigación de los proveedores logísticos

– Reducción de la base de proveedores generando una mayor dependencia

– Incremento de la presencia del crimen organizado donde éstos utilizan los diversos transportes de carga legalmente establecidos como medio de traslado para el tráfico ilícito de drogas u otro tipo de productos igualmente prohibidos

El objetivo común de las certificaciones de seguridad en cadena de suministro consiste en mitigar riesgos para desarrollar contramedidas que permitan garantizar la eficiencia y continuidad de operaciones en los flujos de negocios impulsando así el surgimiento de programas de cumplimiento internacionalmente reconocidos.

Las certificaciones de seguridad en las cadenas de abastecimiento contemplan a cada uno de los actores a lo largo de la operación, tanto públicos como privados, con el propósito de facilitar las operaciones transfronterizas, agilizar los procesos logísticos atendiendo las complejidades de los diversos modelos de negocios y la demanda del consumidor final alrededor del mundo, respetando la regulación de cada país como es el caso del Operador Económico Autorizado (OEA) propuesto por la Organización Mundial de Aduanas (OMA) a la comunidad internacional como referencia integral de buenas prácticas en seguridad y gestión del riesgo de origen a destino que, desde su origen del pilar aduana–empresa en la primer versión del marco de normas SAFE del 2005 evolucionando en posteriores actualizaciones hasta llegar a la versión del 2021 que nos habla de un Operador Económico Autorizado 2.0 acorde a las necesidades actuales en materia de facilitación comercial y seguridad globales. La OMA informó que para el 2020 que ya contaba con 97 programas OEA funcionando, 20 más en desarrollo y 87 Acuerdos de Reconocimiento Mutuo (ARM), de los cuales cuatro son de carácter plurilateral o regional, como el de la Alianza del Pacifico integrado por Mexico, Colombia, Chile y Perú (AEO Compendium 2020, 2021).

Si bien la comprensión de las similitudes y la evolución de estos programas es fundamental para su homologación, también es necesario actualizar las normativas pioneras sobre riesgos del comercio exterior para enriquecer a los programas con sus especificaciones por ejemplo, el Código Internacional para la Protección de Buques e Instalaciones Portuarias (PBIP) creado en el 2004 por la Organización Marítima Internacional (OMI) la cual se enfoca en identificar riesgos en operaciones en puertos marítimos ofreciendo medidas de protección sin embargo, este programa no ha sido actualizado en 19 años desde su creación siendo necesario hablar ahora de un Código PBIP 2.0 reuniendo e incorporando todas las mejores prácticas que se han creado como es el caso del Programa de Control de Contenedores, desarrollado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la

OMA, cuyo propósito es minimizar la comisión de hechos ilícitos en los contenedores como es el detectar mercancía ilícita transportada en contenedores de empresas legalmente constituidas. De igual manera es indispensable incluir la norma internacional ISO 28000:2022 sistema de gestión de la resiliencia en la cadena de suministro como ya lo viene haciendo la Organización Mundial de Aduanas al declarar la ISO 28000 como su norma oficial desde el 2007.

El articulado de estos programas pioneros podría ser objeto de ajustes hacia una nueva realidad de negocios, que contempla riesgos en un contexto complejo y con altos niveles de incertidumbre, o podría ser parte o herramienta de un programa de cumplimiento, que permita cadenas de suministro más resilientes, sostenibles, incluyentes y digitales.

Lic. Sebastián Galindo Cantor – Colombia

Consultor Senior en Aduanas y Comercio Internacional con más de ocho años de experiencia en empresas y organizaciones nacionales y multinacionales. Experto en mitigación de riesgos, estructuración de operaciones en comercio exterior, auditorías de cumplimiento y capacitación en cumplimiento cambiario.