¿Será corrupción o será una trama tenebrosa? Dr. Roberto Porcel

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En los últimos años hemos sido testigos de grandes contrastes dentro de nuestros tribunales. Así, nos hemos encontrado con jueces con mayúsculas como lo fueron por caso el Dr. Enrique Petracchi o la Dra. Carmen Argibay Molina solo por citar algunos. Del otro lado, sobran ejemplos de jueces que o bien fueron destituidos por el Consejo de la Magistratura, o en la mayoría de los casos eligieron renunciar para evitar precisamente ser removidos y preservar de este modo no tanto su dignidad como su “jubilación”. Por cierto, nada que nos asombre a esta altura de los acontecimientos. Desde la famosa “servilleta” del Dr. Raul Alfonsín en adelante, la Justicia ha ido sufriendo una gradual y sistemática descomposición. Su punto cúlmine quizás, lo podamos encontrar con los que se han dado en llamar “jueces militantes”, que por definición si son “militantes” carecen de la objetividad y ecuanimidad  necesaria para llevar adelante la labor judicial de manera imparcial. Recientemente hemos asistido al grotesco protagonizado por la jueza Ana María Figueroa, que tras cumplir 75 años y no haber obtenido un nuevo acuerdo de la Cámara Alta para continuar en el cargo por cinco años mas, decidió per se continuar “de facto” en el cargo aunque auto limitándose a no firmar sentencias. Interpretación de la Constitución Nacional “a la carta”; justicia militante.

Hace unos pocos días, comenzó en la Ciudad de Mendoza un juicio oral contra un grupo de personas, que involucra abogados, policías, gente de aduana y funcionarios judiciales, y que según el fiscal federal que llevó adelante la denuncia y la investigación, el Dr. Dante Vega, tendría a la cabeza de la supuesta organización a un juez federal, el Dr. Walter Bento, recientemente suspendido por el Consejo de la Magistratura hasta tanto se resuelva el jury que se lleva adelante en la Ciudad de Buenos Aires. Hasta aquí, nada que lamentablemente pueda catalogarse como novedoso. Ya hemos sido testigos en estos últimos tiempos de causas que han involucrado policías, funcionarios judiciales y ladrones como la del ex juez Cesar Melazo y el ex juez del Tribunal de Casación bonaerense Martín Ordoqui; o la que involucró al ex fiscal de San Isidro Claudio Scapolán, o a quien fuera presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta el ex juez federal José Antonio Solá Torino.

Sin embargo lo que llama la atención en esta denuncia que impulsa el fiscal Vega, que apenas inicia su debate oral y está en la etapa de lectura de los cargos e imputaciones, es el contenido de grabaciones que dan origen a la causa y que recientemente han tomado estado público. Asi, sorprende que en ninguna de las grabaciones intervenga el magistrado denunciado como jefe de la asociación ilícita. Son todas grabaciones hechas de manera oculta por alguno de los propios imputados, -muchos de ellos condenados o procesados por el juez Bento-, que reproducen conversaciones entre ellos, y en las que pareciera que alguien siempre quisiera forzar o poner en la conversación el nombre del juez Bento; pero curiosamente, en ninguna grabación aparece interviniendo el referido magistrado. Pese a ello, el fiscal Vega ha tenido por ciertos y convincentes los dichos de las personas involucradas en las cintas para imputar y avanzar contra la persona del juez. Lo paradójico, es que esas mismas cintas, que en algunos pasajes parecieran eximir de toda responsabilidad al juez Bento, por el contrario, involucran al propio fiscal Dante Vega, acusándolo de cometer ilícitos tales como el de querer favorecer a colegas ex socios suyos, impulsando una eximición de prisión que el juez Bento había negado, denegatoria que la Cámara de Apelaciones confirmó. Al parecer, el fiscal no satisfecho con ello planteó un recurso de casación que también fue denegado por la Cámara. Lo curioso, es que al cambiar el reo de abogados y ya no intervenir mas como sus defensores los ex socios del fiscal, Vega habría cambiado de postura sustancialmente y habría negado y se habría opuesto a un nuevo pedido de eximición de prisión de la misma persona que un rato antes con tanto énfasis había defendido. Mas allá del llamativo cambio de postura del fiscal según se trate que  intervengan sus ex socios u otros abogados, lo cierto es que esta parte de las grabaciones que dan origen a la denuncia contra el juez Bento, no las tuvo en cuenta el fiscal Vega, ni para excusarse ni para imputarse. Dicho de otro modo, los dichos de los procesados que tuvo en cuenta para incriminar al juez Bento y que le merecieron verosimilitud, se ve que no tuvieron la misma entidad a la hora de tratarse de él.

En otra parte de las grabaciones, los mismos procesados que le imputan el supuesto cohecho, manifiestan que el fiscal Vega también habría cobrado u$s 30.000 para otorgar una libertad a otro aduanero. Pero aquí tampoco parece que para el fiscal esos dichos tuvieran la misma convicción y entidad que cuando los mismos involucrados se refieren al juez Bento Parafraseando a Shakespeare en «The Tragedie of Hamlet, Prince of Denmark”, algo huele mal en Dinamarca…

Parece ser que en Mendoza es vox populi la enemistad manifiesta que existe desde mucho tiempo atrás entre el fiscal y el juez; pero dejando de lado cuestiones personales, y solo atendiendo a la gravedad de las imputaciones hacia el fiscal que surgen de dichas grabaciones, cuesta entender como han sido pasadas por alto no ya por el fiscal, -aquí pudiera resultar obvio el porque-, sino por el juez que intervino en toda la etapa instructoria o por la Cámara de Apelaciones, la que dicho sea de paso, parece ser que también está mencionada en esas grabaciones. Demás esta decir que en toda la etapa previa al juicio oral, las pruebas colectadas por el fiscal han sido sin control de parte. Habrá que ver tan pronto comience esta etapa contradictoria como se justifican y validan todas esas pruebas, si se mantienen o se caen.

En todo caso, habrá que seguir con atención como se desarrolle este proceso de aquí en mas, para ver si realmente estamos frente a un juez corrupto, o si nos sorprende una trama tenebrosa que termine invirtiendo roles, y al final del día, resulte ser que no era el juez el personaje corrupto que se nos quería presentar…

Dr. Roberto J. Porcel

agosto 2.023