Alianzas sostenibles: la clave de las organizaciones para marcar la diferencia – Dres. Facundo Giménez y María Camila Chala

0
136

 

Las Alianzas se establecen como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) más importante en términos estratégicos. Están contempladas como el objetivo final número 17: ODS 17 Alianzas para lograr los objetivos.

Para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha destacado la relevancia de constituir y construir alianzas sólidas, que se cimienten en principios, valores y buenas prácticas, que tengan como fin principal generar valor común contribuyendo positivamente a la solución de retos compartidos, con la visión de aportar a la humanidad y el planeta. Las alianzas juegan un papel clave, toda vez que en ellas convergen capacidades técnicas y económicas, transferencia de conocimiento y experiencia en campo, que potencia la efectividad de las acciones al fortalecer a las instituciones vinculadas, que pueden ser: intersectoriales y progresivamente… locales, regionales, internacionales, es decir, glocal (globales y locales).

Como determina la especialista Elina Dabas “Cualquier practica colectiva puede ser pensada con el enfoque de redes (…) toda red puede crecer, transformarse, reconfigurarse”.

Las alianzas sostenibles son el nuevo paradigma de las entidades públicas, privadas y mixtas que buscan aprovechar sus redes, conocimientos e infraestructuras para acelerar sus ejes de trabajo en materia económica, social, ambiental y cultural. Estas, configuran ecosistemas adecuados para el desarrollo y se convierten en la principal herramienta para materializar los otros 16 ODS. Vale aclarar que no solo es responsabilidad del Estado o del sector privado el cumplimiento de dichos objetivos, sino de toda la sociedad civil en general, ya que todos somos parte activa de la transformación para mejorar integralmente nuestra calidad de vida y la de las generaciones

venideras. El enfoque es la corresponsabilidad que tienen una pluralidad de actores que hacen a la cadena de valor, haciendo referencia a no solo las entidades participantes, sino también a los medios de comunicación, proveedores y todas las partes interesadas.

La pandemia ha venido a demostrarnos que somos, una especie interconectada, con vocación de servicio y reciprocidad social, poniendo en evidencia la interdependencia que nos une como especie para cooperar en torno a retos comunes y no sólo entre personas, sino con el ecosistema.

Las políticas del cuidado y la responsabilidad social se han situado en el centro de prioridades de nuestra civilización. Nuestras particularidades individuales potencian el desarrollo sostenible y conjunto, que implica nuestra propia satisfacción vital y la de nuestro entorno; desarrollo que sería inviable de forma aislada, ya que imposibilita el acceso eficiente a los recursos, el intercambio de valor y el impulso creador de nuestros sueños que son diversos y complementarios.

El poder de las relaciones humanas es más fuerte de lo que creemos. Es un hecho sencillo: cuando se trabaja con actores y en red, se consigue un mayor impacto. Y no sólo compartiendo recursos y conocimientos sino, sobre todo, alineando propósitos y valores.

Esto último, es algo por lo que todas las empresas y entidades deben esforzarse por comprometerse efectiva y genuinamente, ya que cuando se comparten principios, se consigue un impacto real y de largo plazo, por lo que hay más posibilidades de que el estado de la sostenibilidad que buscamos en las redes, evolucione a favor de la misión de las partes.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden definirse como una serie de planes transversales que propenden por un planeta más justo y sostenible para todos. El ODS 17 establece rutas y mecanismos multilaterales que facilitan la interacción y la cooperación entre gobiernos, empresas, organizaciones y comunidades del mundo que en sinergia fortalecen la capacidad de materializar cuestiones de desarrollo social y económico contemplados en los otros 16 ODS, los cuales incluyen pobreza, hambre, salud, educación, cambio climático, igualdad de género, suministro de agua, saneamiento, energía, infraestructura, urbanización, medio ambiente y justicia social para la paz.

En estos tiempos, la distancia ya no es una excusa para generar alianzas, la tecnología avanzó más rápido que la cultura, siendo esta una herramienta indispensable para la generación de proyectos.

Actualmente, somos muchos los actores que creemos en la relevancia de la globalización, ya que esta permite la construcción de agendas glocales (es decir, de lo global, aterrizamos a lo local) en las que se ponderan programas, planes y acciones que producen un mayor bienestar para la población en general y la vida en el planeta, multiplicando exponencialmente la visión y la capacidad de alcance de los interesados.

Finalmente, te invitamos a generar alianzas, a impulsarlas desde tu lugar y a dar ese “click” que puede materializar un mundo mejor para tu comunidad (que también es todo el mundo…); para ello te compartimos algunos aspectos a tener en cuenta:

1. Pensar en las alianzas como un componente estratégico en la generación de vínculos y proyectos.

2. Las alianzas pueden traducirse en fortalecimiento de capacidades técnicas y económicas, transferencia de conocimiento y experiencia en campo, y sobre todo proyectos comunes.

3. Es fundamental pensar que todos somos corresponsables de la generación de las mismas.

4. Tener objetivos claros, comunes y genuinos a la hora de implementarlas.

5. Revisar de manera permanente la red y el mapa, buscando siempre ampliarlos para generar mayor impacto. Estar abierto a nuevas ideas y compartirlas.

6. Recordemos que las alianzas son gestos de confianza, y que esto es un proceso de construcción contante. Las redes se van a ir fortaleciendo a medida de cómo ese vínculo se va alimentando.

¡El futuro es ahora!

Dres. Facundo Giménez y María Camila Chala

Febrero 2.023