El embajador en EE.UU. apuntó contra "fondos buitre"

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El embajador argentino en EE.UU.,, Jorge Argüello, apuntó hoy contra el financista Kenneth Dart, uno de los acreedores de la deuda de la Argentina, por impulsar una ley que le permita llevar su reclamo de un embargo por 100 millones de dólares de fondos del Banco Central hasta la Corte americana.

El jefe de la misión diplomática en Estados Unidos comenzó ayer una ronda de conversaciones con diferentes sectores empresarios de ese país.

En ese marco, Argüello mantuvo un encuentro con los principales directivos de la American Chambers of Commerce, a quienes explicó, entre otros puntos, los alcances de las trabas a las importaciones que aplica el país para la administración del comercio y explicó que «con Estados Unidos tenemos una agenda muy amplia y vasta, en la que hay ruidos o diferencias de criterio en algunos puntos. Uno de ellos son los alcances de los juicios del CIADI», aseguró el representante del gobierno argentino.

Argüello manifestó asimismo la posición del Gobierno argentino contra los denominados «fondos buitre», uno de los cuales está a cargo de Dart, criticado en su momento por el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, según el embajador argentino.

«En 2005 Bill Clinton se mantenía activamente vinculado con las campañas de recaudación de fondos para su partido Demócrata. En el sistema político estadounidense son políticamente decisivos los apoyos financieros para conquistar una administración a cualquier nivel: local, estadual o nacional», inició su análisis Argüello, al que tuvo acceso Noticias Argentinas.

Recuerda el embajador que en febrero de 2005, «el flamante líder demócrata, Howard Dean, invitó a Clinton a una de esas reuniones para recolectar fondos. La cita era en Florida, pero cuando el ex presidente leyó los datos de la dueña de casa, la esposa del financista Kenneth Dart, se tomó el trabajo de sentarse a escribirle a Dean una carta pública para explicarle por qué faltaría a la cita».

«La señora Dart es una gran donante demócrata, pero no puedo ni acercarme a su esposo, Kenneth Dart», escribió Clinton, quien «resumió sus razones en un término suficientemente expresivo en ese contexto recaudatorio: `fondo buitre`».

«Clinton recordó entonces que los Dart eran los mayores fabricantes de envases de telgopor del país, pero que Kenneth Dart había renunciado a la ciudadanía estadounidense durante su presidencia sólo para evitar el pago de impuestos», escribió Argüello.

Clinton, según el embajador argentino, aseguró que la «última apuesta de Dart es forzar al gobierno de Argentina a pagar la deuda en default. Otra vez, pagó centavos de dólar por la deuda y pretende que los argentinos le paguen el valor nominal de los títulos en su poder. Argentina sigue por ahora en bancarrota. La mitad de su población vive por debajo de la línea de pobreza».

«Siete años más tarde, el fondo buitre EM Ltd, controlado por Dart, junto con el NML Capital Ltd. reclama judicialmente el embargo por 100 millones de dólares de fondos del Banco Central depositados en Nueva York, siempre como parte de su antiguo reclamo de bonos en default que se negó a renegociar en 2005 y después en 2010, a diferencia de lo que ya ocurrió con el 93 por ciento restante de las acreencias caídas en 2001», afirmó Argüello.

Y agregó: «Dart espera ansioso ahora que otra administración demócrata, la del presidente Barack Obama, de sólidos lazos políticos con Bill Clinton –su esposa Hillary es la actual secretaria de Estado-, se expida sobre una eventual audiencia en la Corte Suprema estadounidense. El máximo tribunal pidió opinión a la Casa Blanca para decidir luego si cabe concederles una audiencia y con esos fines».

Lo cierto es que, según el embajador argentino, «la Corte Suprema estadounidense se tomará su tiempo para definir el caso 11-604, ´EM Ltd v. Republic of Argentina´».

Argüello recordó que Dart también estuvo involucrado en la renegociación de la deuda de Brasil a principios de la década del ´90 y que en 2001 «le llegó el turno de Argentina».

«Con el default, el PBI había caído más de 20 por ciento desde 1998, el desempleo superaba el 25 por ciento, la pobreza rozaba el 50 por ciento, los bancos quebraban y los depositantes perdían sus ahorros. El país acumuló 81.800 millones de deuda externa nominal», dijo.

«Pero el proceso de reestructuración de la deuda argentina, de los más complejos del mundo con los de Irak y Grecia, fue en su caso de los más exitosos. Involucró 152 tipos de bonos en 7 divisas diferentes bajo 8 legislaciones distintas. Se completó por 35.300 millones de valor real tras 70 consultas con grupos de acreedores. Pero, sobre todo, se hizo sin apoyo financiero internacional y, por si fuera poco, debió seguir pagando cuotas de deuda al FMI, hasta que la canceló totalmente», completó.

El embajador en Norteamérica indicó que «a los bonistas se les ofreció una reestructuración en la que podían compartir los réditos del futuro crecimiento del país con cupones atados al PBI».

«Afirmar que Argentina se ha negado a renegociar su deuda es ridículo. El país nunca, jamás, ha repudiado su deuda soberana, y los acreedores que renegociaron sus títulos en 2005 y 2010 pueden confirmarlo. Más absurdo es, como alega Dart, que los bonistas y contribuyentes norteamericanos sean los más perjudicados», indicó.

Graficó que «de los 3.600 millones de deuda judicializados en cortes estadounidenses, el 85 por ciento de las demandas corresponde a fondos buitres y a particulares sin residencia en Estados Unidos. Y las demandas de norteamericanos implican 303 millones de los 3.600 millones en disputa (8,3 por ciento)».

«Nuestro país ya instó a superar ese vacío legal, con un proyecto propio presentado ante el G-20, el grupo que integra junto a potencias como Estados Unidos y otras de Europa. Son esos mismos mercados los que ahora, una década después del default argentino, pueden dar fe de que no hay economía que esté exenta de sufrir graves crisis y tener que compartir sus consecuencias», concluyó.