Las exportaciones argentinas crecieron 47,8% entre 2023 y el primer semestre de 2026. La cifra es importante, pero el dato verdaderamente significativo aparece cuando se analiza cómo se produjo ese crecimiento: las cantidades exportadas aumentaron 48%, mientras que los precios promedio disminuyeron 0,1%. No es un récord atado al precio de la soja como a comienzos del siglo.
Argentina vuelve a aumentar su participación en el comercio mundial de 0.29% a 0.37%, no es un salto que nos ponga en un lugar diferente pero es un cambio de tendencia.
En otras palabras, Argentina no exportó más solamente porque subieron los precios internacionales. Exportó más porque colocó un volumen mayor de productos en el mundo.
El informe elaborado por PwC Argentina también muestra una recuperación de la participación del país en las exportaciones mundiales de bienes. Después de caer al 0,29% en 2023, esa participación subió al 0,34% en 2024 y alcanzó el 0,37% en 2025. Todavía estamos por debajo del máximo registrado en 2011, pero por primera vez en varios años la Argentina comenzó a recuperar una pequeña parte del terreno perdido.
Según el informe de la consultora CIEN, agosto fue el 3er mes de más altas exportaciones de la historia argentina.
Es cierto que 2023 representa una base de comparación muy baja debido, fundamentalmente, al impacto de la sequía sobre la producción agropecuaria. Pero sería equivocado explicar toda la recuperación únicamente por ese efecto estadístico. El aumento de los volúmenes y los máximos alcanzados por varios complejos productivos muestran que existe un cambio más amplio en la matriz exportadora.
La energía y la minería comienzan a ocupar un lugar que durante décadas estuvo reservado casi exclusivamente al agro. Vaca Muerta, el petróleo, el gas, el litio, el oro y los nuevos proyectos mineros están modificando progresivamente la composición de las ventas externas argentinas. El agro continúa siendo indispensable, pero ahora puede complementarse con sectores que tienen capacidad para generar exportaciones durante todo el año y atraer inversiones de largo plazo.
A esta tendencia se sumó un dato contundente: en agosto de 2026 las exportaciones de bienes alcanzaron los USD 8.883 millones, con un crecimiento interanual del 12,4%. Fue el tercer mayor registro mensual de exportaciones de toda la historia argentina, solamente por debajo de mayo y abril de este mismo año. El resultado confirma que no estamos frente a un único mes excepcional, sino ante una secuencia de valores históricamente elevados. Este récord se basa en más producción, aunque no es solo energía y combustibles porque también suben las Expo de bienes industriales y agro.
Sin embargo, un buen momento exportador no equivale todavía a una estrategia exportadora. Argentina continúa teniendo una participación reducida en el comercio mundial, una canasta concentrada y una cantidad limitada de empresas que exportan regularmente. El desafío consiste en transformar este crecimiento en una tendencia sostenible.
Para lograrlo será necesario mantener reglas previsibles, reducir los costos logísticos, simplificar los procedimientos aduaneros, ampliar los acuerdos comerciales y facilitar la incorporación de pequeñas y medianas empresas. También debemos agregar valor a los recursos naturales y desarrollar nuevos mercados para los alimentos, la energía, la minería, los servicios y las manufacturas argentinas.
No alcanza con vender más de los mismos productos a los mismos destinos. Necesitamos más productos, más empresas y más mercados. Un déficit es la baja participación de las pymes en el sector exportador, hay que volver a poner a la pyme en el sendero exportador. Los acuerdos comerciales son apertura comercial, desafio y oportunidad a la vez, y Mercosur puso foco en esto: Unión Europea, Singapur y se viene Japón y Canadá.
Durante demasiado tiempo, la Argentina miró las exportaciones como una fuente ocasional de dólares para resolver sus urgencias macroeconómicas. Esa mirada debe cambiar. Exportar significa producir, invertir, innovar, incorporar tecnología y generar empleo.
El crecimiento de casi 50% registrado en los últimos tres años y los récords mensuales de 2026 constituyen una oportunidad excepcional. Pero la oportunidad sólo se convertirá en desarrollo si el país logra sostenerla mediante una verdadera política de inserción internacional.
La Argentina vuelve a exportar. El próximo desafío es no volver a detenerse.
Mgter. Gustavo Scarpetta
CIEN – Centro de Investigación en Exportación y Negocios Internacionales





