El impacto económico del impuesto mínimo global – Dr. Alfredo Collosa

0
9

Un nuevo estudio de la OCDE ofrece la primera evaluación empírica, con datos reales, del impacto del Impuesto mínimo global o pilar dos sobre las empresas multinacionales.[1]

El documento analiza datos reales del primer año de aplicación del impuesto para medir qué ha ocurrido efectivamente con las tasas efectivas de tributación, la inversión y el empleo de las multinacionales afectadas.

Recordemos que desde enero de 2024 rige el Impuesto Mínimo Global, el mecanismo acordado en 2021 por unas 140 jurisdicciones bajo el Marco Inclusivo de la OCDE/G20 sobre erosión de bases imponibles y traslado de beneficios (BEPS).

Su objetivo es que las multinacionales con ingresos superiores a 750 millones de euros paguen una tasa efectiva de al menos el 15% en cada país donde operan, cerrando así los resquicios que durante décadas permitieron a los grandes grupos empresariales trasladar beneficios hacia jurisdicciones de baja tributación.

  1. Metodología de investigación

Los autores utilizan información financiera consolidada y datos históricos de propiedad accionarial de la base Orbis, comparando empresas multinacionales situadas justo por encima y por debajo del umbral de ingresos que determina el alcance del impuesto mínimo global.

Esta comparación, conocida como diseño de diferencias en diferencias, permite aislar el efecto de la reforma, las empresas cercanas al umbral son razonablemente similares entre sí, salvo por su exposición al nuevo impuesto.

El análisis cubre el período 2016-2024, lo que permite distinguir entre posibles respuestas anticipadas (tras el anuncio de 2021 pero antes de la entrada en vigor) y los efectos reales de la implementación en 2024.

  1. Los principales hallazgos

Las multinacionales con menor tributación previa —las más expuestas al impuesto mínimo— vieron aumentar su tasa efectiva consolidada en torno a 1,7 puntos porcentuales tras la implementación.

Considerando el conjunto de empresas afectadas, el incremento medio fue de 1,4 puntos.

El estudio confirma que este aumento se explica por un mayor pago de impuestos y no por una caída en los beneficios declarados, lo que respalda que el mecanismo está funcionando como se diseñó.

Entre 2022 y 2023, cuando ya se conocían los detalles de la reforma pero esta aún no regía, no se observan cambios significativos en el comportamiento de las empresas.

Las multinacionales no parecen haber ajustado su tributación, inversión o empleo antes de que el impuesto entrara en vigor.

Pese a que buena parte de la literatura económica anticipaba que una mayor carga fiscal reduciría la inversión al encarecer el coste del capital, los datos no muestran ningún efecto negativo estadísticamente significativo sobre la inversión en activos fijos ni sobre el empleo a nivel de grupo.

Los autores sugieren que esto podría deberse al diseño del propio impuesto, que incluye una exclusión basada en la sustancia económica (activos tangibles y nómina), la cual protege parcialmente los beneficios vinculados a actividad real.

El aumento de las tasas efectivas es más pronunciado entre las multinacionales de sectores con mayor propensión histórica a la planificación fiscal agresiva, entre las que tienen una alta proporción de activos intangibles, y entre aquellas con beneficios elevados en relación con su sustancia económica real.

Este patrón refuerza la idea de que el impuesto está alcanzando precisamente a los grupos que más recurrían al traslado de beneficios.

Por otra parte el número de filiales de las multinacionales, incluida su presencia en los llamados centros de inversión (jurisdicciones de baja tributación), no muestra variaciones significativas en el corto plazo, lo que indica que las reestructuraciones societarias, si las hay, tomarán más tiempo en materializarse.

  1. El impacto en la recaudación

Aplicando el incremento estimado de las tasas efectivas al total de beneficios declarados por las multinacionales alcanzadas por la norma, el estudio calcula que el impuesto mínimo global generó entre 79.000 y 109.000 millones de euros adicionales de recaudación fiscal global en 2024, equivalentes a entre el 2,4% y el 3,4% del total de la recaudación mundial del impuesto sobre sociedades.

La cifra es algo inferior a las proyecciones previas a la implementación, aunque de una magnitud comparable.

Los propios autores subrayan que estos resultados corresponden únicamente al primer año de vigencia y deben leerse con cautela.

Varios factores podrían modificar el panorama en los próximos años.

La exclusión por sustancia económica se irá reduciendo progresivamente, la norma de repaso de utilidades gravadas insuficientemente (UTPR) recién comenzará a aplicarse plenamente, y el reciente acuerdo de convivencia paralela (“Side-by-Side”), que da un tratamiento diferenciado a las multinacionales de jurisdicciones con sistemas fiscales mínimos equivalentes —actualmente solo Estados Unidos—, podría alterar los flujos de recaudación futuros.

Además, al tratarse de un análisis a nivel de grupo consolidado, el estudio no descarta que las multinacionales hayan reorganizado su actividad entre distintos países sin cambiar su inversión total. Los propios investigadores apuntan que un análisis complementario con datos por jurisdicción será clave para entender si existe ese tipo de reasignación geográfica.

Dr. Alfredo Collosa

[1]Contreras, L., Hugger, F. y Zawisza, T. (2026), “MNE Responses to the Global Minimum Tax”, OECD Taxation Working Papers No. 77, OCDE.