El impuesto diferido en el Ecuador, es una estrategia de ahorro fiscal? – Dr. Rafael Rodriguez Sáenz (desde Ecuador)

En el Ecuador, el impuesto diferido no es una estrategia de ahorro fiscal propiamente dicha, sino un concepto contable que refleja diferencias temporarias entre la contabilidad financiera y la tributaria, aunque su gestión puede contribuir a optimizar el flujo de caja y la planificación fiscal.
La diferencia temporaria es la disparidad entre el valor contable (en libros) de un activo o pasivo y su base fiscal, que se revertirá en el futuro. Genera impuestos diferidos (activos o pasivos) al reconocer ingresos/gastos en periodos distintos contable y fiscalmente, ajustando la carga tributaria.
Marco normativo: Desde 2010, con la adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF); y, especialmente la Norma Internacional de Contabilidad (NIC) 12, las empresas deben reconocer el impuesto diferido para reflejar la diferencia entre la base contable y fiscal de activos y pasivos.
La Ley de Régimen Tributario Interno y su reglamento regulan aspectos tributarios relacionados, como la depreciación y la deducibilidad de gastos, que pueden generar estas diferencias. En 2022, se reformó el reglamento para reconocer al impuesto diferido por deterioro de activos financieros y diferencias en depreciación, entre otros puntos.
Características clave: Origen: Se genera cuando ingresos o gastos se reconocen en diferentes períodos para fines contables y tributarios, creando activos por impuesto diferido (cuando se ha pagado más impuesto de lo debido y se puede recuperar en el futuro) o pasivos por impuesto diferido (cuando se ha pagado menos impuesto y se deberá en el futuro).
Beneficios: Permite suavizar las obligaciones tributarias a lo largo del tiempo, evitando picos en los pagos de impuestos y mejorando la gestión del flujo de caja. También ofrece oportunidades de optimización si se anticipan cambios en las tasas impositivas o la disponibilidad de créditos fiscales.
Existe limitaciones que no implica una reducción del impuesto total a pagar, solo un aplazamiento del pago. Además, su correcto registro requiere conocimientos técnicos y cumplimiento estricto de las normas contables y tributarias, lo que puede representar un desafío para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas (PYME).
La gestión del impuesto diferido debe estar alineada con la estrategia financiera de la empresa y respetar la normativa vigente. Cualquier intento de utilizarlo para evadir impuestos puede generar sanciones por parte de las autoridades tributarias. Con la reforma presentada en julio de 2025 para controlar flujos de capital anormales, se modifican algunas disposiciones sobre impuestos a dividendos, lo que podría impactar la planificación fiscal y la gestión del impuesto diferido en empresas que distribuyan utilidades.
Cálculo del impuesto diferido
Se rige por la NIC 12 y se basa en las diferencias temporarias entre la base contable (según NIIF) y la base fiscal (según Ley de Régimen Tributario Interno) de activos y pasivos.
Pasos clave para el cálculo:
- Identificar diferencias temporarias:
Diferencias temporarias gravables: Generan un pasivo por impuesto diferido (ej. gastos contables reconocidos antes que fiscales, como provisiones por garantías; depreciación contable mayor que fiscal).
Diferencias temporarias deducibles: Generan un activo por impuesto diferido (ej. ingresos contables reconocidos después que fiscales; depreciación fiscal mayor que contable; pérdidas fiscales portadas).
2. Multiplicar por la tasa impositiva aplicable:
La tasa general de impuesto a la renta es del 25% (para empresas). Se utiliza la tasa que se espera aplicar cuando la diferencia se revierta.
3. Ajustar por cambios en tasas impositivas:
Si se modifica la tasa impositiva, se actualizan los saldos de activos y pasivos por impuesto diferido, con el efecto reflejado en el estado de resultados o en el patrimonio según el caso.
Ejemplo simplificado
Un activo tiene una base contable de $100.000 y una base fiscal de $80.000 (diferencia temporal gravable de $20.000). Pasivo por impuesto diferido = $20.000 x 25% = $5.000.
Implicaciones de la reforma tributaria de julio de 2025: La reforma busca regular flujos de capital anormales y ajustar el régimen de impuestos a utilidades distribuidas, con impacto directo en la gestión del impuesto diferido: 1. Modificaciones en impuestos a dividendos: Se incrementa la tasa de retención en la fuente sobre dividendos de empresas no cotizadas de 10% a 15%. – Si la empresa tiene activos por impuesto diferido relacionados con utilidades retenidas, el cambio en la tasa puede requerir ajustes en los cálculos, especialmente si se espera distribuir dichas utilidades en el futuro. 2. Nuevas restricciones a diferencias temporarias por activos financieros: Se limita el reconocimiento de activos por impuesto diferido por deterioro de activos financieros (como acciones o bonos) a aquellos casos donde la recuperación sea probable y documentada. Esto reduce la posibilidad de optimizar flujos de caja mediante este tipo de diferencias temporarias. 3. Ajustes en depreciación fiscal: Se reduce el plazo máximo de depreciación para bienes de tecnología de la información de 5 a 3 años. Esto generará diferencias temporarias gravables mayores en los primeros años de vida del activo, aumentando los pasivos por impuesto diferido pero reduciendo los pagos de impuesto a la renta en el corto plazo. 4. Mayores requisitos de documentación: Las empresas deben justificar ante la Servicio de Rentas Internas (SRI) la existencia y reversión de las diferencias temporarias, lo que implica un mayor esfuerzo en la contabilidad y la planificación fiscal para evitar sanciones.
Las empresas deben establecer un equipo multidisciplinario integrado por contadores, fiscales y asesores legales, que se encargue de realizar un seguimiento constante de las NIIF y las reformas tributarias vigentes en Ecuador, para identificar y documentar adecuadamente las diferencias temporarias, proyectar su reversión y ajustar los cálculos de impuesto diferido según los cambios normativos —especialmente los relacionados con tasas de dividendos, reconocimiento de activos financieros y depreciación—, garantizando así su uso eficiente para optimizar el flujo de caja y el cumplimiento fiscal.
Recomendación:
Las empresas deben establecer un equipo multidisciplinario integrado por contadores, fiscales y asesores legales, que se encargue de realizar un seguimiento constante de las NIIF y las reformas tributarias vigentes en Ecuador, para identificar y documentar adecuadamente las diferencias temporarias, proyectar su reversión y ajustar los cálculos de impuesto diferido según los cambios normativos —especialmente los relacionados con tasas de dividendos, reconocimiento de activos financieros y depreciación—, garantizando así su uso eficiente para optimizar el flujo de caja y el cumplimiento fiscal.
Conclusión:
En el Ecuador, el impuesto diferido no constituye una estrategia para reducir el total de impuestos a pagar, sino una herramienta contable y fiscal que permite ajustar el momento de los pagos tributarios, pero su gestión debe cumplir estrictamente con las NIIF y la normativa tributaria vigente —incluyendo los cambios introducidos por la reforma de 2025—, ya que esta modifica aspectos clave como tasas sobre dividendos, reconocimiento de diferencias temporarias y requisitos de documentación, afectando directamente la planificación financiera y el cumplimiento de las empresas.
Dr. Rafael Rodríguez Sáenz





