El Régimen de Zona Franca fuera de la GAM: nuevas actividades y oportunidades para el desarrollo regional – Ab. María Fernanda Meneses (desde Costa Rica)

Cuando hablamos del Régimen de Zonas Francas en Costa Rica, comúnmente se asocia con parques industriales ubicados en la Gran Área Metropolitana (GAM) y con sectores de servicios y manufactura avanzada, especialmente en la elaboración de dispositivos médicos y la prestación de servicios corporativos.
No obstante, el Régimen ha experimentado en los últimos años una evolución importante que ha ampliado su alcance hacia regiones fuera de la GAM, donde hoy en día ya operan más de cien empresas bajo este esquema. Esta expansión responde a un objetivo claro: promover una distribución más equilibrada de la inversión y generar oportunidades de desarrollo en distintas zonas del país, aprovechando las ventajas competitivas y vocacionales propias de cada región.
Con este mismo propósito, la normativa incorporó actividades que tradicionalmente no se asociaban al Régimen de Zona Franca, siempre y cuando se instalen fuera de la GAM. Entre ellas destacan:
- Centros de servicios de salud humana
- Empresas proveedoras de insumos para la industria procesadora: las cuales deben de destinar al menos un 40 % de sus ventas totales a empresas procesadoras en Zona Franca
- Empresas desarrolladoras de parques sostenibles de aventura.
Cuando se habla de centros de servicios de salud humana, este se refiere a servicios especializados de oftalmología, ortodoncia, odontología y cirugía estética o reconstructiva, así como entidades hospitalarias de alta resolutividad.
En este sentido, Costa Rica ha construido una reputación internacional favorable gracias a la preparación de sus profesionales, su infraestructura médica y su ubicación estratégica en la región. Esto abre oportunidades para el turismo médico y de bienestar, sobre todo en zonas fuera de la GAM donde el entorno natural y la tranquilidad pueden complementar la experiencia de recuperación y tratamiento de los pacientes.
Respecto a las empresas proveedoras de insumos para la industria procesadora, debe de ser insumos o mercancía producida en el territorio nacional por la empresa beneficiara, la cual debe de destinar al menos un 40 % de sus ventas totales a empresas procesadoras del Régimen, ya sea dentro o fuera de la GAM.
A su vez, se incorporan las empresas desarrolladoras de parques sostenibles de aventura, es decir, establecimientos dedicados al desarrollo sostenible de actividades recreativas y de entretenimiento, así como a actividades de carácter comercial vinculadas con la conservación o la investigación científica, diseñadas y construidas en un entorno natural. Esta categoría reconoce explícitamente el valor del patrimonio natural del país y su potencial como plataforma para un turismo responsable y diferenciado.
En el ámbito turístico, la ampliación del Régimen hacia parques sostenibles de aventura y proyectos vinculados con la conservación y la investigación científica se alinea con el peso que el turismo tiene en la economía del país, especialmente en regiones costeras y rurales. En estos territorios, el impacto de nuevas inversiones puede ser particularmente significativo para las comunidades: se generan empleos directos e indirectos, se valoriza el entorno natural, se fortalecen los emprendimientos locales y se incentiva la formalización de actividades ligadas al turismo, la gastronomía, el transporte y los servicios complementarios.
Actualmente Costa Rica no cuenta con ninguna empresa que preste alguna de estas actividades, sin embargo, la inclusión de estas actividades refleja una visión más amplia del desarrollo productivo nacional. Más allá de la manufactura y las exportaciones tradicionales, el Régimen de Zona Franca busca incentivar sectores capaces de generar empleo, atraer inversión y dinamizar economías locales mediante actividades con alto potencial, aprovechando la riqueza natural, el posicionamiento del país y la calidad de su talento.
Posicionar estos servicios fuera de la GAM ofrece ventajas claras, tanto para el país como para los inversionistas. Desde la perspectiva nacional, se contribuye a desconcentrar la actividad económica, reduciendo presiones sobre la infraestructura y el mercado laboral del Valle Central y distribuyendo de manera más equitativa los beneficios del crecimiento. Las regiones fuera de la GAM pueden capitalizar sus activos diferenciadores, tales como el paisaje, biodiversidad, cultura local, y menores costos relativos, convirtiendo la inversión en una propuesta de valor atractiva.
Para los inversionistas, establecerse fuera de la GAM puede traducirse en costos de operación más competitivos, acceso a talento local que valora la posibilidad de trabajar en su región de origen, oportunidades de posicionamiento de marca vinculadas con sostenibilidad y desarrollo regional, y la posibilidad de construir proyectos más integrales, donde el entorno y la comunidad sean parte del modelo de negocio.
Si bien los retos asociados a la atracción de inversión fuera de los principales centros urbanos siguen presentes (i.e., infraestructura, tramitología y coordinación interinstitucional), la evolución del Régimen demuestra una tendencia clara hacia modelos más diversos y adaptados a las características de cada territorio del país y sus posibilidades. La clave estará en acompañar esta expansión con políticas de formación de talento, mejora de la conectividad física y digital, y fortalecimiento de las capacidades de los gobiernos locales para articular proyectos de alto impacto.
En este contexto, el Régimen de Zona Franca continúa transformándose para responder a las nuevas necesidades de la economía, consolidándose no solo como un instrumento para impulsar exportaciones, sino también como una herramienta estratégica para promover el desarrollo regional y la diversificación productiva del país. Llevar salud, servicios especializados e inversión sostenible más allá de la GAM no es únicamente una apuesta económica, sino también una apuesta por un modelo de crecimiento más equilibrado, inclusivo y alineado con el territorio costarricense.
Ab. María Fernanda Meneses





