Lo que enseña el nuevo sistema aduanero europeo – Mgter. Gustavo Scarpetta

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El mundo en el que se basan la mayoría de las aduanas cambió. Algunos afirman que Ese mundo dejó de existir.

En un Taller con especialistas aduaneros de todo el mundo dictado en Canadá, el Secretario General Adjunto de la OMA; Ricardo Treviño destacaba el gran crecimiento del e-commerce a nivel global, mostrando cifras de los pronósticos de aumento y de la importancia de prepararse para eso. Especialistas europeos hablaron de que el e-commerce era un tsunami sobre otro tsunami, para mostrar el crecimiento exponencial de esas micro importaciones. Se multiplicó por 4 lo importado hace 3 años atrás.  La imagen que me quedó del evento es que tanto Europa como Estados Unidos consideraban estratégico que las aduanas debían adaptarse al nuevo cambio. Claramente la modificación planteada por la Unión Europea que implica una mega inversión va en el sentido de adaptarse al nuevo mundo.

Durante décadas, las Aduanas fueron construyendo sus sistemas de control sobre una lógica relativamente estable: declaraciones aduaneras, operadores identificables, cargas consolidadas y un volumen de operaciones que, aunque creciente, seguía siendo administrable mediante controles documentales, perfiles de riesgo y verificaciones físicas.

La reciente reforma aduanera aprobada por la Unión Europea y presentada por la Organización Mundial de Aduanas (OMA) es, probablemente, uno de los cambios institucionales más importantes de las últimas décadas. No solamente modifica procedimientos; reconoce explícitamente que el crecimiento explosivo del comercio electrónico, la complejidad de las cadenas globales de suministro y la velocidad del comercio internacional obligan a repensar completamente cómo deben funcionar las Aduanas.

El comercio electrónico cambió las reglas del juego

Las cifras hablan por sí solas.

Solo durante 2025 ingresaron a la Unión Europea 5.900 millones de artículos provenientes del comercio electrónico, más de cuatro veces el volumen registrado apenas tres años antes. Ninguna administración aduanera del mundo puede inspeccionar semejante cantidad de envíos utilizando procedimientos tradicionales.

No se trata únicamente de un problema de volumen. Cada pequeño paquete puede esconder:

  • mercadería falsificada;
  • productos peligrosos para la salud;
  • subfacturación;
  • evasión tributaria;
  • incumplimientos regulatorios;
  • lavado de activos;
  • o simplemente errores de clasificación.

Mientras tanto, el consumidor espera entregas cada vez más rápidas y las empresas exigen procesos más ágiles.

La conclusión es inevitable: controlar más ya no significa revisar más operaciones, sino seleccionar mucho mejor cuáles revisar.

Un centro único de datos para toda Europa

Durante muchos años las Aduanas administraron declaraciones.

Las Aduanas del futuro administrarán datos.

La reforma europea crea un Centro de Datos Aduanero único, capaz de concentrar toda la información proveniente de operadores, plataformas de comercio electrónico, organismos de control y autoridades nacionales en una única arquitectura digital. Sobre esa base se desarrollará una gestión de riesgo mucho más inteligente y predictiva.

El objetivo no es almacenar información.

El objetivo es convertir millones de datos dispersos en inteligencia operativa.

Porque el verdadero activo ya no es la declaración aduanera, sino la capacidad de relacionar información que antes permanecía aislada.

Durante años se habló de Inteligencia Artificial como una tecnología “para el futuro”.

Ese futuro llegó.

La propia reforma europea prevé utilizar algoritmos de Machine Learning para detectar patrones imposibles de identificar mediante reglas tradicionales.

Un sistema podrá aprender automáticamente a reconocer:

  • rutas comerciales anómalas;
  • operadores vinculados indirectamente;
  • cambios sospechosos en valores declarados;
  • descripciones inconsistentes;
  • mercaderías mal clasificadas;
  • comportamientos que anticipen fraude.

En lugar de reaccionar cuando el problema ya ocurrió, las Aduanas podrán anticiparse.

Es un cambio enorme.

La gestión del riesgo deja de basarse exclusivamente en reglas fijas para incorporar modelos capaces de aprender continuamente a partir de millones de operaciones.

Del expediente al evento

Uno de los aspectos más innovadores de la reforma europea consiste en abandonar la visión tradicional basada únicamente en la declaración aduanera.

En cambio, se propone seguir el recorrido completo de cada operación comercial.

El sistema registrará cuándo se realizó la compra, cuándo se emitió el pago, cuándo se preparó el envío, cuándo salió del país de origen, cuándo llegó a frontera y cuándo fue liberado.

Es decir, dejará de analizar documentos aislados para reconstruir toda la historia logística de la mercadería.

Ese cambio permite detectar riesgos mucho antes de que el envío llegue físicamente a la frontera.

El funcionario no desaparece: cambia su trabajo

Existe un temor frecuente cuando se habla de Inteligencia Artificial en las Aduanas.

Que las máquinas reemplazarán a las personas. La realidad será exactamente la contraria y es que las decisiones seguirán siendo humanas.

Lo que cambia es la calidad de la información disponible para decidir.  Los funcionarios dejarán de dedicar miles de horas a tareas repetitivas —como revisar documentos, buscar inconsistencias o cargar información— para concentrarse en investigaciones, inteligencia, análisis y controles complejos.La IA no sustituye al criterio del funcionario, sino que lo potencia.

Hoy el volumen de comercio internacional y de e-commerce es difícil de no restringir controlar solamente con controles manuales.

Una oportunidad para América Latina

Aunque la reforma fue diseñada para la Unión Europea, sus enseñanzas trascienden ampliamente sus fronteras.

Las Aduanas latinoamericanas enfrentan exactamente los mismos desafíos:

  • crecimiento exponencial del e-commerce;
  • restricciones presupuestarias;
  • multiplicación de normas regulatorias;
  • mayor presión para facilitar el comercio;
  • criminalidad organizada cada vez más sofisticada.

Pretender resolver estos problemas incorporando únicamente más personal o realizando más inspecciones físicas ya no resulta sostenible.

La verdadera inversión debe dirigirse hacia la calidad de los datos, la interoperabilidad entre organismos y la incorporación de tecnologías capaces de transformar información en inteligencia.

Quizás el mayor desafío no sea tecnológico sino cultural. Aceptar que el comercio internacional cambió implica reconocer que también deben cambiar las Aduanas.

Durante décadas se digitalizaron formularios, ahora hay que digitalizar decisiones. Europa es claro en marcar el camino, que ya siguieron muchas aduanas de Asia como Singapur o Corea.

Y ese probablemente sea el mensaje más importante que deja la reforma europea: el desafío ya no consiste en informatizar el viejo modelo, sino en construir uno completamente nuevo, donde la inteligencia artificial, el machine learning y la analítica avanzada sean herramientas cotidianas para proteger a la sociedad y, al mismo tiempo, facilitar un comercio internacional cada vez más dinámico.

El e-commerce democratizó el comercio global. Ante existían los importadores, ahora cada ciudadano del mundo es un importador, o sea hay 8.000 millones de potenciales importadores. La Aduana de UE se está preparando para 450 millones de habitantes importando.

Las Aduanas que comprendan este cambio de época no sólo controlarán mejor. También serán más ágiles, más eficientes y más útiles para el desarrollo económico. Las que no lo hagan correrán el riesgo de intentar gestionar el comercio del siglo XXI con herramientas del siglo pasado.

Mgter. Gustavo Scarpetta

Especialista en Comercio Internacional, Experto Acreditado de la Organización Mundial de Aduanas