Argentina e Italia: de una historia compartida a una nueva alianza productiva – Dr./ Avv. Veronica Sonia Iesu

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El X Foro PYMES Italia–América Latina puso en evidencia que la relación bilateral atraviesa una nueva etapa. Italia identifica en la Argentina oportunidades estratégicas en energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento. El desafío es transformar ese potencial en inversión, producción, innovación y empleo.

Hay momentos en los que un encuentro empresarial deja de ser solamente un encuentro de esta envergadura. El X Foro PYMES Italia–América Latina fue, a mi entender, uno de ellos.

Durante dos jornadas, el Palacio Libertad reunió a empresarios, funcionarios y representantes de instituciones de Argentina e Italia para algo que va mucho más allá del intercambio de ideas: generar oportunidades concretas para producir, invertir, innovar y crear empleo.

Los números reflejan la dimensión del encuentro: más de 1.500 participantes, más de 800 reuniones de negocios y cientos de encuentros B2B entre empresas argentinas e italianas.

Pero el verdadero resultado de un foro de estas características no se mide únicamente en cantidad de reuniones. Se mide por los vínculos que se generan, los proyectos que comienzan a gestarse y las puertas que se abren para nuestras empresas.
Y, sobre todo, por la capacidad de transformar esos primeros contactos en negocios, inversiones y alianzas de largo plazo.

Una señal política y empresarial

La importancia del Foro quedó reflejada desde su apertura, que contó con una destacada presencia institucional.

Estuvieron presentes la secretaria de la Presidencia de la Nación, Karina Milei; el canciller argentino, Pablo Quirno; y el vicepresidente del Consejo de Ministros y canciller de Italia, Antonio Tajani.

También participaron importantes referentes del mundo empresario, entre ellos Emanuele Orsini, presidente de Confindustria; Martín Rappallini, presidente de la UIA; Matteo Zoppas, presidente de ICE; representantes de SACE y SIMEST, además de una importante comitiva de empresas italianas.

La presencia conjunta de autoridades políticas, organismos de promoción económica, entidades empresarias y compañías de ambos países dejó una señal clara: existe voluntad de profundizar la relación bilateral y llevarla hacia una dimensión económica y productiva mucho más concreta.

El Foro fue organizado por ADIMRA – Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina y el IILA – Organización Internacional Ítalo-latinoamericana, y permitió visualizar el enorme campo de complementariedad que existe entre ambos sistemas productivos.

De la historia compartida a la oportunidad económica

Argentina e Italia tienen una relación que excede ampliamente lo comercial. Una parte fundamental de la identidad argentina está atravesada por la inmigración italiana. Familias, instituciones, empresas y comunidades construyeron durante generaciones un vínculo que permanece vigente.

Pero una relación internacional no puede vivir solamente de su pasado. El desafío es transformar esa historia compartida en una alianza productiva hacia el futuro.

Y aquí aparece un dato especialmente significativo: Italia también está mirando a la Argentina.

La publicación de la Embajada de Italia “Diplomazia della crescita: Destinazione Argentina. Guida alle opportunità per le aziende italiane”, constituye una señal muy concreta de ese interés.

La guía presenta a la Argentina desde la perspectiva de las oportunidades que puede ofrecer a las empresas italianas y pone el foco en sectores estratégicos donde existe un importante potencial de cooperación e inversión.

No se trata solamente de vender productos italianos en el mercado argentino. Se trata de identificar oportunidades para invertir, desarrollar proyectos, incorporar tecnología, generar alianzas y participar de cadenas productivas.

Esta mirada resulta especialmente interesante porque permite observar la relación bilateral desde ambos lados: Argentina necesita internacionalizar sus empresas y atraer inversiones; Italia busca nuevos mercados, proyectos y oportunidades para sus compañías. La complementariedad existe. Ahora hay que organizarla.

Energía: una oportunidad que puede multiplicar proveedores

Entre los sectores estratégicos aparece, naturalmente, la energía. Argentina posee recursos extraordinarios, particularmente en hidrocarburos, pero también un enorme potencial en energías renovables y en nuevas tecnologías vinculadas a la transición energética.

Vaca Muerta constituye uno de los principales activos del país. El desarrollo de la producción de petróleo y gas, la infraestructura asociada y los proyectos de exportación pueden convertirse en un verdadero motor de crecimiento.

Pero hay una cuestión fundamental que no deberíamos perder de vista: el valor de una gran inversión no se limita a la empresa que la realiza.

Cada proyecto de infraestructura y energía puede generar demanda para cientos de proveedores. Empresas metalmecánicas, fabricantes de bienes de capital, compañías de ingeniería, servicios tecnológicos, logística especializada y proveedores industriales pueden integrarse a esas cadenas.

Es precisamente allí donde las PyMEs adquieren un protagonismo estratégico. El desafío consiste en que una inversión internacional no quede aislada, sino que genere un verdadero entramado productivo alrededor.

Minerales críticos: del recurso al valor agregado

La minería constituye otro de los grandes campos de oportunidad. El litio es probablemente el ejemplo más evidente.

Argentina posee importantes recursos y forma parte del denominado triángulo del litio. Pero la verdadera oportunidad estratégica está en avanzar desde la extracción hacia mayores niveles de procesamiento, conocimiento y tecnología.

En este campo, la cooperación con Italia puede adquirir una dimensión particularmente interesante. La experiencia industrial italiana, combinada con los recursos argentinos, puede contribuir al desarrollo de nuevas tecnologías, procesos y aplicaciones.

La relación entre ambos países ya cuenta, además, con experiencias de cooperación científica y tecnológica vinculadas al litio y al desarrollo de baterías. Esto permite pensar la relación Argentina–Italia más allá del comercio tradicional.

No solamente podemos comerciar recursos: podemos desarrollar conocimiento alrededor de esos recursos.

Agroindustria: complementar capacidades

El agro constituye otro espacio natural de complementariedad. Argentina posee escala, recursos naturales, capacidad productiva y una fuerte tradición exportadora de alimentos.

Italia cuenta con tecnología, maquinaria, diseño, conocimiento en procesamiento, packaging, conservación y agregado de valor. La combinación puede ser particularmente potente.

No se trata solamente de vender productos argentinos en Italia o de importar maquinaria italiana. Se trata de generar proyectos conjuntos, incorporar tecnología, mejorar procesos y desarrollar productos de mayor valor agregado.

En este sentido, las PyMEs tienen nuevamente un papel central. Una pequeña empresa argentina puede encontrar en una compañía italiana un socio tecnológico. Una empresa italiana puede encontrar en Argentina un proveedor, un socio industrial o una plataforma para expandirse hacia América Latina.

La economía del conocimiento abre otro puente

Hay además un sector que puede transformar profundamente la relación bilateral: la economía del conocimiento.

Software, inteligencia artificial, biotecnología, servicios profesionales, ciencias de la vida, robótica, nanotecnología y tecnología aplicada constituyen áreas donde la distancia geográfica deja de ser una barrera.

Argentina cuenta con capital humano altamente calificado y un ecosistema tecnológico que tiene capacidad exportadora. Italia, por su parte, posee universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas y una tradición industrial que puede complementarse con ese talento.

En este ámbito, la cooperación puede adoptar formas muy diversas: desarrollo conjunto de soluciones, investigación aplicada, transferencia tecnológica, creación de startups, servicios profesionales y proyectos de innovación.

Es, además, un sector especialmente interesante para las PyMEs porque permite internacionalizar conocimiento sin que necesariamente exista una gran infraestructura física detrás.

Italia y Argentina: dos economías donde las PyMEs importan

Quizás uno de los puntos de encuentro más importantes entre ambos países sea precisamente el papel de las pequeñas y medianas empresas. Italia construyó buena parte de su fortaleza industrial alrededor de PyMEs especializadas, distritos productivos y redes de proveedores. Argentina también cuenta con una amplia base de empresas pequeñas y medianas que generan empleo, producen, innovan y tienen capacidad para competir internacionalmente.

La oportunidad está en conectar esos dos mundos. Eso significa promover rondas B2B, misiones comerciales especializadas, cooperación entre distritos industriales, transferencia tecnológica y mecanismos de financiamiento para la internacionalización.
Pero también implica cambiar la pregunta. No deberíamos preguntarnos solamente cuánto podemos exportar a Italia. Deberíamos preguntarnos también: ¿Qué podemos producir juntos?

La diplomacia económica como herramienta de desarrollo

El concepto de Diplomazia della crescita resulta especialmente interesante en este punto. La diplomacia económica contemporánea no puede limitarse a acompañar las relaciones políticas entre los Estados. Tiene que servir para conectar empresas, facilitar inversiones, promover tecnología, abrir mercados y generar proyectos.

La propia existencia de una guía destinada a orientar a las empresas italianas sobre las oportunidades que ofrece la Argentina demuestra que esta mirada ya está siendo aplicada. Y debería ser también una invitación para Argentina.

Si queremos que nuestras PyMEs se internacionalicen, necesitamos construir un verdadero ecosistema de acompañamiento: información, financiamiento, inteligencia comercial, asistencia técnica, contactos empresariales y presencia institucional. No alcanza con decirle a una PyME que tiene que exportar. Hay que ayudarla a hacerlo.

Del Foro a la acción

El X Foro PYMES Italia–América Latina dejó cientos de reuniones y contactos. Ahora comienza la parte más importante. Una reunión puede convertirse en un contrato. Un contacto puede transformarse en una inversión. Una PyME puede encontrar un socio tecnológico. Una empresa italiana puede descubrir un proveedor argentino. Una ronda B2B puede terminar generando una nueva cadena de valor.

Ese es el verdadero desafío. Porque los foros no deberían medirse solamente por lo que ocurre durante sus jornadas, sino por lo que generan en los meses y años posteriores. La Argentina necesita aprovechar esta nueva etapa para profundizar su inserción internacional. Y hacerlo implica mirar al mundo no solamente como destino para nuestros productos, sino como espacio para construir alianzas productivas.

Una oportunidad que trasciende el Foro

El X Foro PYMES Italia–América Latina puede ser entendido como parte de una transformación más amplia de la relación bilateral. Por un lado, existe un renovado interés italiano por las oportunidades argentinas. Por otro, Argentina necesita capital, tecnología, mercados y socios estratégicos para desarrollar todo su potencial productivo.

Pero verdadero diferencial puede estar en algo transversal a todos ellos: la integración de las PyMEs. Porque si las grandes inversiones no generan proveedores locales, transferencia tecnológica y nuevas oportunidades empresariales, su impacto será necesariamente limitado. En cambio, si logran generar ecosistemas productivos, el efecto puede multiplicarse.

El desafío es construir juntos

Me fui de este Foro con optimismo, pero sobre todo con una convicción. Argentina e Italia tienen una oportunidad histórica para pasar de una relación basada fundamentalmente en los vínculos culturales y afectivos a una relación cada vez más profunda en materia de producción, inversión, tecnología e innovación. Pero la verdadera oportunidad aparece cuando las fortalezas de ambas naciones se complementan.

El desafío ya no consiste únicamente en exportar más. Consiste en integrarnos más. Integrar empresas argentinas a las cadenas globales de valor. Integrar tecnología y conocimiento. Integrar inversiones. Integrar mercados. Y en ese camino, Italia puede ser mucho más que un socio comercial.

Puede ser un socio estratégico para el desarrollo productivo argentino. Argentina e Italia tienen una historia que las une.Ahora tenemos la oportunidad de construir juntos el futuro.

Dr./ Avv. Veronica Sonia Iesu, abogada habilitada en Argentina e Italia, especializada en comercio exterior e inversiones

E-mail: veronica@avvocatoargentinaitalia.com